El inadmisible dilema que instala Carabineros por violencia de encapuchados

Fuerzas Especiales de Carabineros (Wikipedia) Fuerzas Especiales de Carabineros (Wikipedia)

El discurso político del alto mando de la institución parece ser muy sencillo: “O nos dejan abusar con impunidad y total libertad, o bien no actuaremos cuando las autoridad y la ciudadanía así lo requieran”. El abogado y secretario de la Fundación Ciudadanía y Justicia, Mauricio Salinas, critica las declaraciones del general Villalobos para explicar la extraña pasividad de sus Fuerzas especiales el pasado 21 de mayo y la furiosa embestida conservadora contra el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), al tiempo que llama a revisar los protocolos y la formación de la policía uniformada.  

Pareciera ser que Carabineros arrastra los pies, y con ello el poncho. ¿Por qué tanta pasividad de sus efectivos de Fuerzas Especiales en los gravísimos incidentes del 21 de mayo? ¿Por qué nunca logran atrapar a los delincuentes ni reunir las evidencias como sí muchas veces logran hacerlo los mismos reporteros y periodistas? Tan ineficiente es la acción policial, así como tan infantil su explicación, que sólo parece haber una respuesta, una que echa raíces en la sospecha: la policía uniformada está actuando políticamente, casi como un gremio, en tanto trata de ganar el apoyo de la ciudadanía instalando un dilema que resulta peligroso en cualquier país regido por el imperio de la ley y el estado de derecho: o aseguran impunidad frente a sus abusos y acallan cualquier denuncia o crítica a su labor policial, o Carabineros no moverá un solo dedo.

En suma, Carabineros parece estar pidiendo una patente de corso, el permiso para hacer cualquier cosa en aras de la patria. “Parece ser que algo de eso hay cuando dicen que se han visto inhibidos de actuar a raíz del caso que afectó al joven  Rodrigo Avilés, cosa que sería muy improcedente ya que en ese caso Carabineros resolvió la desvinculación del efectivo responsable conforme a la normativa. Opiniones así están fuera de todo lugar”, sostiene el abogado y secretario de la Corporación Ciudadanía y Justicia, quien llama a impulsar una revisión profunda a los protocolos procedimentales de la institución e intervenir en los criterios formativos de sus institutos matrices.

“Lo que me parece más grave es que detrás de la explicación que dio el general director Bruno Villalobos se esconde el interés por debilitar la labor del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), que es la institución que tenemos para velar por los derechos de los ciudadanos frente a instituciones del Estado, las que muchas veces se olvidan que los ciudadanos tienen derechos”, agrega.

En esta línea, el abogado fustiga la declaración pública firmada por políticos de Chile Vamos que, arrogándose la representación de todos los chilenos, piden al INDH dejar de “hostigar” a Carabineros. “Todos sabemos de qué tradición son herederos. Ellos son herederos de una dictadura, y si estamos en una democracia ahora no es precisamente debido a la acción de los que firman esa declaración. Son presiones indebidas, pero esto los delata tal cual son”, afirma Salinas, al tiempo que destaca la necesidad de “avanzar en un nuevo entendimiento con Carabineros a afectos de que todos los chilenos, entre ellos sus funcionarios y los ciudadanos que desean ejercer sus derechos a manifestarse y a expresarse libremente, entendamos que nuestra obligación es convivir pacíficamente, en un marco de respeto recíproco, porque tampoco queremos que aparezca gente violenta que agreda a un funcionario policial. Eso nunca”.

Mauricio Salinas
Mauricio Salinas, Corporación Ciudadanía y Justicia

Asimismo, el secretario de la Corporación Ciudadanía y Justicia insta a revisar la formación policial no ya sólo por la ineficiencia de sus efectivos para enfrentar los desórdenes callejeros, sino también por los casos de abusos denunciados por quienes han sido detenidos sólo por ejercer su derecho a manifestarse, como ocurrió con el presidente del Centro de Alumnos del Instituto Nacional, Roberto Zambrano. “No es posible que el  general director (Villalobos) diga que el control y la denuncia contra sus efectivos afecta la moral de sus hombres. Así es como habla un general a sus fuerzas cuando debe enfrentar en una guerra a un ejército enemigo, y los carabineros deben entender que los ciudadanos de Chile no son sus enemigos. Da la impresión de que Carabineros asume una posición de defensa del territorio y no de resguardo de los ciudadanos”, indica Salinas.

Quizás la clave de todo está en su naturaleza militar. Es una policía militarizada, y al mundo militar le cuesta entender y comprender una sociedad civil que funcione bajo preceptos democráticos y con vínculos más horizontales, o frente a comunidades, no de un modo autoritario. Es algo que a los militares, y por añadidura los carabineros, no logran entender del todo, así que me parece urgente avanzar en ese aspecto y en otros que, desde un punto de vista operativo, mejorarían la acción policial, como es la inteligencia en el combate de este tipo de delitos”, añade, recordando que la acción de Carabineros también es ineficiente e ineficaz al enfrentar el problema de las barras bravas, cuyos integrantes, en número tan acotado como los encapuchados, suelen librar impunes pese a que actúan a rostro descubierto, muchas veces haciendo alarde de sus tropelías en las redes sociales.