Usuarios de Fonasa denuncian crisis en Compin por rechazo sistemático de licencias médicas

Alarmante es, por decir lo menos, el panorama que ofrecen las distintas oficinas de atención de la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin). Cientos de usuarios denuncian un verdadero colapso por el rechazo masivo e injustificado de licencias extendidas a afiliados a Fonasa (también las isapres).  

Con el no pago de licencias se juntan deudas, deudas económicas altas, que son mi deuda universitaria… en fin; el diario vivir, medicamentos; no tengo plata para asistir a médicos. Tengo préstamos también, y estoy muy endeudada con la gente que me rodea. Estoy muy complicada”, dice Natali Vargas, de Santiago, diagnosticada a comienzos de 2017 con una severa afección a la tiroides y que, como miles de otros usuarios de la red pública de salud, han denunciado el rechazo sistemático, masivo y sin fundamentos de licencias  médicas por parte del Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin) aun cuando los usuarios cuentan con toda la documentación que acredita y certifica su momentánea incapacidad laboral.

Una situación que se repite en cada agencia de este organismo, donde es posible de ver a decenas de personas haciendo fila para resolver su situación, o bien en la masiva concurrencia a la Superintendencia de Salud para obtener una solución a este problema, uno que contribuye a agravar el verdadero terremoto personal y familiar que desata el diagnóstico de una enfermedad tan incapacitante.

En cada oficina de Compin nos encontramos con historias semejantes: personas aquejadas de una enfermedad, sometidas a un tratamiento médico a ratos costoso, esperando una respuesta al drama que significa el hecho de no percibir ingresos en medio de tan complejo trance.

Natali Vargas lleva cinco meses sin obtener respuesta. “Necesito ayuda. Al principio me estaba ayudando la Municipalidad con cuatro cajas que me tomo para la toroides; 25 mil cada una… Y yo no tengo 100 mil que necesito al mes. Pero la Municipalidad me dijo que no puede ayudarme más a costear todo el tratamiento, y me entregaron dos cajas y yo no puedo costear la otra arte del tratamiento”, dice la cotizante de Fonasa. “Además necesito lubricantes, gotas para los ojos, medicamentos para el corazón… son muchos medicamentos y no tengo el dinero para costearle”, agrega Natali Vargas en su testimonio, el cual puedes ver completo aquí.

Hay casos gravísimos, como personas que padecen un cáncer en fase avanzada y que suman seis meses sin recibir el pago. “Una licencia pequeña igual la pagan, pero el problema viene siempre con las licencias más costosas. Ahí es normal que se demoren en pagar: la burocracia es excesiva, o dicen que a tal persona se le olvidó hacer tal cosa, que no tenían el número de cuenta para depositar en circunstancias que ya habían pagado antes en esas mismas cuentas… Puras excusas”, dice Joana Jara. “¿Qué hacen las autoridades de gobierno para defender los derechos de los cotizantes de AFP que, como yo, cotizan en el sistema? Esto es una burla”, agrega.

Razones de una crisis

Múltiples son las razones que pueden ayudarnos a explicar este colapso. Quizás sea por falta de presupuesto, quizás por desorden burocrático, quizás por temor a ser víctima de fraude… Tanto las isapres como el sistema público de salud se encuentran rechazando licencias casi como un acto reflejo.

Hay una presión presupuestaria, por así decirlo, que ha venido reflejando un aumento en el gasto de licencias (…) junto con también encontrarse con fraudes en el tema. Aquí hay una serie de factores que han conspirado a la hora de tener una respuesta institucional, lo que pone una traba para pagar”, dice Matías Goyenechea, director Fundación Creando Salud, quien llama a no cejar en la lucha por obtener el pago de las licencias y a recurrir a todas las instancias que ofrece la institucionalidad para tales efectos, partiendo por la Superintendencia de Salud.

Es imposible perder si el paciente cuenta con la documentación que certifique el diagnóstico y el tratamiento médico, así como la incapacidad laboral resultante.

Hay un problema de fondo nuestro sistema de salud en su conjunto, tanto público como privado. ¿De qué se trata? Averigua y pincha acá. Matías Goyenechea te lo explica en sencillo.