“El mundo campesino da de comer a la ciudad, mucha de esa comida hoy es tóxica (…) y quieren que lo sea más aún con la liberación de los transgénicos al mercado interno. Chile debe promover la soberanía alimentaria y la protección de la semilla nativa, estimular los mercados locales y dejar de servir a los apetitos transnacionales”.

El Consejo Regional Campesino de Coquimbo rechazó la Política de Desarrollo Rural lanzada por el gobierno de Sebastián Piñera para perpetuar un modelo de agricultura sin agricultores, orientado a fortalecer la agroexportación.  Señalan las organizaciones:  “El mundo campesino da de comer a la ciudad, mucha de esa comida hoy es tóxica, llena de químicos que nos enferman a todos, a quien produce y a quien come, y quieren que lo sea más aún con la liberación de los transgénicos al mercado interno. Chile debe promover la soberanía alimentaria y la protección de la semilla nativa, estimular los mercados locales y dejar de servir a los apetitos transnacionales.” 

Enfatizan además que el gobierno habla de protegernos del cambio climático pero sigue apoyando la deforestación de los cerros,  sigue alentando el mercado del agua, y no le preocupa proteger la tenencia colectiva de la tierra,  y volver a unificar el agua y la tierra, separados por el código de aguas de 1981.

El Consejo Regional Campesino de Coquimbo ha desarrollado propuestas sobre políticas públicas en un proceso con representantes de las 15 comunas que lo integran, por tanto no se siente representado por estas decisiones inconsultas. 

A continuación, lo principales temas de la declaración emitida por las organizaciones campesinas de esa zona del país:

«El 5 de mayo de 2020, en plena pandemia, el gobierno promulgó la Política Nacional de Desarrollo Rural. Para nosotros, el Consejo Regional Campesino, de la región de Coquimbo, resultó sorpresivo, llevamos más de una década luchando por internalizar como política pública efectiva la Política de Desarrollo Rural, creada desde personas y organizaciones campesinas de las 15 comunas de la región, y no habíamos visto eco, pero por arte de magia ahora el país tiene una política nacional.»

Declaración del Consejo Regional Campesino de Coquimbo

1. La cultura campesina no compite, colabora, nos organizamos porque no queríamos que nos obligarán a competir y ahora el centro de SU política rural es que seamos competitivos… no entienden.

2. Lo que hace a un campesino es el acceso al agua y la tierra para trabajar con su familia, si eso no está, podrán salvar la ruralidad, pero no el campesinado, y nada se habla en la política de acabar con el mercado del agua, de proteger la tenencia colectiva de la tierra y de volver a unificar el agua y la tierra separados por el código de aguas de 1981.

3. En nuestra cultura las decisiones se toman por democracia directa, no por partidos o empleados de empresas, y para eso hay que conversar, participar y escucharnos. La política nacional de Desarrollo Rural no escuchó a los campesinos, no saben ni que existimos, escuchó lo que ellos creen que el campo tiene que ser, no lo que nosotros necesitamos que sea.

4. Para combatir el cambio climático hablan de políticas, planes y programas, mientras siguen deforestando nuestros cerros y bosques en beneficio de la agroindustria que nos mata con sus químicos y el abuso sobre las aguas. Necesitamos inversión en la infraestructura descentralizada y de pequeña escala que hace años venimos mendigando, pero todo va para asesorías, favores políticos y para el gran empresariado.

5. Proteger los ecosistemas y promover un enfoque territorial, es clave, pero ninguna medida garantiza realmente que aquello suceda, solo son palabras de buena crianza para que creamos que nos escuchan, pero ya conocemos sus maniobras, es muy triste que no quieran escuchar a quienes no le hemos dado la espalda a la naturaleza para desarrollarse, podemos y debemos aportar al debate del cuidado, pero no les conviene que exista nuestra voz.

6. Hablan de educación atingente y de viviendas acordes a la cultura local, pero todo en el Estado va en contra de nuestros saberes, no podemos dar talleres en las escuelas porque no tenemos profesión, no podemos hacer casas de adobe o de quincha porque no son modos de construcción validados, nuestra salud es ridiculizada y despreciada por la ciencia ¡solo valoran nuestros saberes cuando coinciden con lo que ustedes creen que es el campo… nos están matando!

7. El mundo campesino da de comer a la ciudad, mucha de esa comida hoy es tóxica, llena de químicos que nos enferman a todos, a quien produce y a quien come, y quieren que lo sea más aún con la liberación de los transgénicos al mercado interno. Chile debe promover la soberanía alimentaria y la protección de la semilla nativa, estimular los mercados locales y dejar de servir a los apetitos transnacionales.

No pretendemos representar a todos los campesinos y campesinas, somos tan diversos, algunos están muy engrupidos con las promesas de progreso y desarrollo, otros siguen viendo a la ciudad como la tierra de las posibilidades y otros nos quedamos y buscamos aprender de la tierra… nos cuesta tener una voz común, pero sí representamos un sentir que es colectivo: Chile no aprovecha la riqueza de su campo guardada en las manos campesinas, mientras eso no se valore, las posibilidades de un desarrollo sano, descentralizado, de cuidado de la vida, son más que remotas.

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