Maquinaria interviene tubería ilegal en Petorca.

-En Chile los activistas suelen dar la pelea de forma solitaria, apelando nada más que al ingenio y la valentía propios, o bien al apoyo moral y a uno que otro aporte económico que, como en el caso de los luchadores por la recuperación del agua, puedan proporcionar otros ciudadanos que empatizan con el malestar que provoca el trato vejatorio que los empresarios extractivos brindan a las comunidades que se emplazan cerca de sus desarrollos “productivos”.

-Algo muy distinto a lo que vemos en otros países, donde cuentan con el apoyo decidido de partidos políticos enteros y asesorías por parte de centros de estudio y agencias. Y sin embargo, pese a contar con un apoyo muchas veces nominal, activistas como Rodrigo Mundaca, de Modatima, nos demuestran que son capaces de afectar la estructura de poder que blinda al mundo empresarial.

La destrucción de una tubería “clandestina” en Petorca tuvo casi un carácter simbólico, casi de redención, para los miles de campesinos que han visto destruidas sus vidas con la terrible sequía que, como consecuencia de la apropiación del agua, sufren sus campos desde hace varios años. A estas alturas poco importa que tal tubería haya sido instalada en el lugar por la empresa agrícola Peñón de Zapallar, porque a la larga el hecho se repite una y otra vez en una empresa y otra, aquí y allá, en este campo o en otro; al final la responsabilidad cae, según los chilenos más vulnerables de esas tierras, en “la gran empresa”, sin importar el nombre o el rut, que en realidad sería esa gran industria que reúne, como todas las industrias en Chile, a gente de unas pocas familias, que estudian en los mismos colegios y viven en los mismos barrios, y que se reservan para sí los contactos y los oportunidades que les permiten permanecer en la cúspide de la sociedad chilena.  

El acto, claro está, no pudo restituir el abastecimiento normal de agua que existía antes del boom que experimentó la producción y exportación de paltos, fenómeno que, demás está decir a estas alturas, desató una codicia tan grande entre los grandes productores de la zona que los campesinos más humildes y sus familias fueron condenadas a la humillación constante luego de ser despojados del vital recurso.

La sequía ha provocado un severo impacto en los campesinos dueños de animales

Al cabo terminaron consumiendo agua proporcionada por camiones aljibes, muchas veces defecando en bolsas, subsistiendo gracias a las modestas cosechas que surgen del suelo ajado, viendo con impotencia la muerte lenta de sus animales famélicos.

Los partidos de izquierda (incluso los ecologistas) no dan la talla

Que la prensa adicta al régimen empresarial chileno diga poco y nada de estos temas no debiera sorprender a nadie. Que sus representantes políticos miren con distancia este tema, tampoco. Distinto es el caso de los políticos que dicen denunciar el modelo extractivo, de los que no han visto acciones comunicacionales potentes para visibilizar más este fenómeno tan destructivo. Rodrigo Mundaca, vocero del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y de Protección del Medioambiente (Modatima). “Nuestras demandas han sido recogidas oficialmente por esa coalición (el Frente Amplio). La candidata Beatriz Sánchez las recogió personalmente, pero después de eso hemos vuelto a nuestros territorios y desde ahí (hemos vuelto a) empujar distintas iniciativas parlamentarias”, indica Rodrigo Mundaca.

Si del Frente Amplio no han tenido muchas noticias, mejor ni hablar de los partidos que fueron parte de la Nueva Mayoría. “El problema es que ahí vemos a muchas personas comprometidas con el modelo”, afirma el dirigente de Modatima, un movimiento que en sus 15 años de existencia, recuerda Mundaca, ha dado una lucha la mayor parte del tiempo en soledad. “Presionamos a la casta política para que conforme comisiones investigadoras para ver el robo del agua en los territorios, pedimos que reformen el artículo 29 del Código Aguas que consagra la propiedad privada de las mismas; nos movilizamos, hacemos acciones de propaganda, afinamos una estrategia comunicacional a nivel internacional… ahí tenemos el cortometraje ‘Secos’, o el reportaje en la televisión rusa. En fin. Tenemos capacidades y recursos, y hemos aprendido a pelear solos porque la casta política ha sido indolente. Y ahora que hemos obtenido triunfos aparecen dando saludos y parabienes. En esa clase política no tenemos confianza. Por eso preferimos ir en soledad”, sostiene. “En esto hay mucha hipocresía. En 2012 dije en un programa de Tomás Mosciatti que Edmundo Pérez-Yoma era responsable de la sequía en Petorca y eso me obligó a ir a 24 comparecencias judiciales y ser condenado. Dijimos que el exdiputado DC Eduardo Cerda se estaba robando el agua y en 2014 se comprobó que así era”.

“En 2016 lanzamos una estrategia internacional que tuvo varios hitos: en 2017 los supermercadistas daneses dejaron de comprar paltas a los que roban agua. Vinieron reportajes en (el diario inglés) The Guardian, la DW (radiotelevisión alemana), el apoyo de Amnistía Internacional… Todo eso incidió en un recrudecimiento de las amenazas y los seguimientos, al punto que en julio de 2018 el fiscal de la región de Valparaíso Pablo Gómez dictó medidas de protección para mí y para nuestra compañera Verónica Vilches”, señala el dirigente social.

Rodrigo Mundaca, de Modatima

“Con el nuevo escenario también echamos una defensa política más decidida, más si consideramos la desprotección en que nos encontramos los activistas y dirigentes sociales. Cuando comenzaron las amenazas en contra nuestra, el abogado Rodrigo Román interpuso recursos de amparo y de protección, y la Corte no acogió esos recursos ya que teníamos que individualizar a los que nos amenazaban. Hoy mucha gente que fue de la Nueva Mayoría salen pidiendo justicia para Macarena Valdés, por ejemplo, pero nada dijeron cuando se supo que no pudo haberse suicidado. Nadie ahí levantó la voz cuando fueron gobierno”, dice Mundaca.

Toda una infraestructura oculta para el saqueo

Sin ir más lejos, Mundaca recuerda que la reciente destrucción de una cañería ilegal en la comuna de Petorca motivó una serie de apoyos a través de las redes sociales. “Y por parte de algunos que nunca antes nos apoyaron y que están a favor de esta idea delirante de convertir a Chile en potencia alimentaria”, agrega Mundaca, criticando en duros términos a una política agro-exportadora que, en función de las demandas del mercado asiático, amenaza con agravar los conflictos y perjuicios ambientales y, de paso, conculcar con mayor fuerza los derechos de las personas. 

Plantaciones de paltos en Petorca

En Aculeo vemos cómo secaron un acuífero completo porque los productores de cerezas tratan de satisfacer la creciente demanda de los chinos. Es una idea dantesca”, recuerda el defensor medioambiental. “Ese mismo esquema que extiende cultivos a las laderas de los cerros, que nos priva de agua, que erosiona los suelos, ahora lo vemos llegando a Panquehue, cerca de San Felipe, y en los alrededores de Las Cabras, en Quilicura, cerca de Rapel. Y no es para una agricultura sustentable, sino para exportar”, añade Mundaca, quien nos recuerda que aquí hay mucho en juego: el negocio es tan grande si consideramos que el agua se transa en un mercado propio que sólo es posible en la medida que los derechos transados están asignados a perpetuidad. “El diputado DC Matías Walker salió diciendo el otro día a los agricultores que la idea de eliminar la perpetuidad sólo tiene por objetivo impedir que se especule con el agua, en ningún caso afectar la certeza jurídica. El punto es que él mismo se responde. La idea es precisamente especular. Ahí está la clave”, agrega.

“No entiendo cómo puede ser tan ingenuo un diputado que es parte de una familia agricultora. Su hermano Antonio Walker, el actual ministro de Agricultura, tiene asignados 29 mil litros por segundo. Este gabinete tiene a siete ministros con derechos de aprovechamiento de aguas, y lo que ellos quieren es mantener todo igual, que sea un bien privado sobre el que se pueda negociar, que sea objeto de hipotecas para la banca”, concluye.

La plataforma de los movimientos y organizaciones ciudadanas de Chile.

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1 comentario

  1. Desgraciadamente es nuestra realidad, lo más triste es reconocer nuestra verdad, nuestra indolencia de que porque a mí no me toca no hago nada, ya nos cobran por emisión de gases, impuesto verde, antesala de la privatización del aire, y no tendremos pasaje en el Espace-X para irnos del planeta. Mientras seguiremos tirandonos caca entre nosotros.

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