Tras el anuncio del presidente Sebastián Piñera sobre el matrimonio homosexual, conversamos con el Movilh sobre la importancia de este avance, sobre todo durante el proceso de la creación de una nueva constitución para Chile.

Durante la última Cuenta Pública encabezada por Sebastián Piñera Echeñique, el mandatario sorprendió tanto a la oposición como a su propio conglomerado, tras anunciar que empleará urgencia legislativa al proyecto de ley que establece el matrimonio igualitario en Chile, el cual lleva años dormido en el Congreso.

La aprobación de un proyecto de ley de estas características fue un compromiso que adquirió el Estado de Chile en 2016 a través del Acuerdo de Solución Amistosa (ASA), el cual fue declarado legal en 2018, pero que hasta el día de hoy su promulgación no se ha llevado a cabo.

Conversamos con Oscar Rementería, uno de los voceros del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), quien afirmó que esta noticia, a pesar de llegar tarde, es necesario que ahora el proyecto se discuta y se apruebe. «El matrimonio igualitario es absolutamente compatible con lo que nosotros deseamos en la nueva carta magna. Queremos que la nueva constitución incluya el principio de no discriminación», sostiene Rementería.

Desde el Movilh afirman que aún existen iniciativas pendientes necesarias para que se ejerzan los derechos de las diversidades sexuales: «Necesitamos perfeccionar la ley de antidiscriminación, crear una agencia pública que defienda a las personas LGBTIQ+ y mejorar a la ley de adopción para que las familias homoparentales puedan ser incluidas».

Sin embargo, las disidencias sexuales creen que el anuncio pierde brillo si consideramos otra realidad ineludible: nadie concibe una nueva Constitución que permita mantener el cuadro de exclusión que vemos hoy día. En ese sentido, el matrimonio igualitario es un inevitable duela a quien le duela.

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