La iraní Zahra Kazemi, muerta en Teherán hace 21 años como consecuencia de los malos tratos y torturas que recibió en la prisión de Evin, es un símbolo de todas las violaciones de los derechos humanos perpetradas en Irán desde que los religiosos tomaran el poder en 1979. Era una mujer periodista que quería contarle al mundo las terribles condiciones de esa cárcel que muestran la represión del régimen iraní. Irán ocupa el puesto 178 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras RSF 

El presidente Ebrahim Raeesi, el ministro de Asuntos Exteriores, Amir Abdollahian, y varios funcionarios más murieron en un accidente de helicóptero en la provincia iraní de Azerbaiyán Oriental.

Desde los primeros años posteriores a la revolución de 1979, ningún alto cargo iraní ha rendido cuentas por violaciones graves de los derechos humanos, y Raeesi está estrechamente vinculado a este legado de abusos. Muchas familias han colocado a Raeesi a la cabeza de la lista de dirigentes que deseaban que compareciesen ante la justicia por los crímenes más atroces del gobierno.

Zahra Kazemi tenía 55 años cuando murió, el 11 de julio de 2003, por las heridas recibidas a manos de sus torturadores tras su detención, 18 días antes, mientras fotografiaba a familiares de presos que esperaban en las inmediaciones de la cárcel.

Entre sus asesinos se encuentran el fiscal de Teherán, Said Mortazavi, que fue responsable de numerosos crímenes y violencia contra periodistas y periodistas ciudadanos a lo largo de su carrera durante el liderazgo de Ali Khamenei.

Su hijo, Stephan Hashemi, afirmó en 2014: “El gobierno de Irán es totalmente responsable de la muerte bajo tortura de mi madre, Zahra Kazemi. También es un caso muy claro y probado de encubrimiento por parte del gobierno iraní”.

El 24 de julio de 2004, un oficial de inteligencia que interrogó a Zahra Kazemi fue acusado de su muerte. Un tribunal de apelación le absolvió el 16 de mayo de 2005. Los abogados de la familia afirmaron no haber podido presenciar las audiencias, a las que el acusado no acudió, y afirmaron también que la justicia ignoró su solicitud de citar a testificar a oficiales veteranos, privando al juicio de testigos clave.

Los periodistas siguen perseguidos

Fuente: Reporteros Sin Fronteras y

Zahra Kazemi

El Soberano Logo

El Soberano

La plataforma de los movimientos y organizaciones ciudadanas de Chile.

Deja un comentario

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.