Al día de hoy (28 de mayo de 2024), 146 Estados de las Naciones Unidas han reconocido a Palestina: 145 de los 193 Estados miembros de pleno derecho (el 75,13%), además de la Santa Sede (el Vaticano), la cual es, como Palestina, un Estado observador de la ONU. El papel que juegue Europa en la resolución de este conflicto será clave cuando se abran las negociaciones de paz. Los mandatarios Pedro Sánchez, de España; Jonas Gahr Støre, de Noruega; y Simon Harris, de Irlanda, hicieron público el anuncio a través de sus cuentas de X.
Lo que buscan estas naciones, argumentan, es acelerar los esfuerzos para garantizar un alto el fuego en la escalada de conflicto que libra Israel contra el grupo islamista que gobierna Gaza, que ya ha dejado más de 36.000 muertos y, de acuerdo con el ministerio de Sanidad gazatí.
España e Irlanda son los países de mayor tamaño e influencia política entre los 27 que reconocen un Estado palestino, entre los que están Suecia, Chipre, Hungría, la República Checa, Polonia, Eslovaquia, Rumanía y Bulgaria.
Sin embargo, la declaración —en este caso de las tres naciones— es más que nada simbólica. La esperanza es que otros países de la Unión Europea sigan su ejemplo. En los últimos meses, Gran Bretaña, Australia, Malta y Eslovenia, miembros de la UE, han indicado que podrían seguir su ejemplo.
Aunque esta medida puede elevar los protocolos diplomáticos con oficinas de representación en Cisjordania convertidas en embajadas de pleno derecho, lo conceto es que la respuesta de Israel ha sido retirar a sus embajadores de Madrid, Oslo y Dublín, y convocar a los embajadores de estos países para mostrarles vídeos de israelíes tomados como rehenes por Hamás.
«El reconocimiento del Estado de Palestina no es solo una cuestión de justicia histórica con las legítimas aspiraciones del pueblo palestino; es, además, una necesidad urgente para lograr la paz», dijo en las últimas horas Pedro Sánchez, jefe del gobierno español.
«Los palestinos tienen un derecho fundamental e independiente a tener su propio Estado. Tanto israelíes como palestinos tienen derecho a vivir en paz en Estados separados», había dicho el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, al anunciar la decisión.
El concepto de soberanía territorial es central en las relaciones y el Derecho Internacional.
El establecimiento del Estado de Israel en 1948, seguido por las guerras de 1948, 1967 y 1973, y la consiguiente ocupación de territorios, ha planteado interrogantes sobre la legalidad de la adquisición de territorios por la fuerza. La ONU ha emitido numerosas resoluciones, incluida la Resolución 242 del Consejo de Seguridad, que pide la retirada de territorios ocupados y respeta la soberanía territorial de todos los Estados. Sin embargo, las disputas sobre las fronteras y la legitimidad de los asentamientos israelíes en territorios ocupados siguen siendo un punto de fricción, que desafía los principios de autodeterminación de los pueblos y la integridad territorial y que incluso se han planteado como pretexto para los recientes acontecimientos ocurridos en Gaza.
Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario
Las condiciones de los palestinos, particularmente en áreas como Cisjordania y la Franja de Gaza, han llevado a acusaciones de violaciones graves de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario. La respuesta internacional a tales situaciones ha puesto a prueba la capacidad del Derecho Internacional para proteger los derechos humanos en conflictos prolongados, más aún cuando ambas partes enfrentadas en dichos conflictos no respetan completamente esas regulaciones. Los informes de organizaciones de derechos humanos y de las Naciones Unidas han documentado violaciones que incluyen el uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y restricciones a la movilidad en zonas como la Franja de Gaza.
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