Para Cooperativa Desbordada, colectivo de economía feminista, la nueva carta magna de Chile deberá brindar protección a los derechos sociales, protección social universal, un enfoque de género y privilegiar el cuidado de la vida humana por sobre los ideales del libre mercado.

Proteger los derechos sociales, garantizar protección social universal, un enfoque de género y privilegiar el cuidado de la vida humana por sobre los ideales del libre mercado son cuatro puntos clave que deberían plasmarse en la nueva Constitución según la Cooperativa Desbordada, un colectivo de mujeres provenientes de diversas disciplinas –en su mayoría economistas-, dedicado a la investigación y difusión de saberes y prácticas que ayuden a entender y transformar el mundo frente a la crisis permanente provocada por el sistema capitalista y patriarcal.

El pasado 25 de octubre Chile decidió redactar una nueva carta magna a través de una Convención Constituyente conformada por 155 delegados. La Cooperativa Desbordada no ha querido estar fuera de la discusión, es por esto que nos compartieron 4 claves para la nueva Constitución y una mirada a lo que deberíamos erradicar de la actual.

  1. Protección de los derechos sociales

Para Catalina Valencia, economista e investigadora de Cooperativa Desbordada, la actual Constitución protege y legitima una forma particular de vivir que atenta constante y permanentemente con las diversas y múltiples vidas que conviven en el territorio chileno. Se prioriza y se resguarda por sobre todo, el derecho a la libre empresa en cualquier ámbito de la vida o el derecho a la propiedad privada, dejando de lado la protección a los derechos sociales que tanto han sido reclamados por los movimientos sociales, como lo es la educación, las pensiones, la salud, la vivienda, el trabajo, el vivir en un medio ambiente libre de contaminación.

De esta forma, por ejemplo, la Constitución se ha encargado de garantizar la privatización de los bienes comunes y la inversión extractivista como los proyectos mineros, los cuales han significado muerte y destrucción contra todo el tejido de la vida en las zonas conocidas como de “sacrificio”.

«Bajo nuestra mirada, la actual Constitución legitima la permanente precarización de las vidas de las mayorías. Lo que decimos desde la mirada de la economía feminista es que en este contexto, la labor de sacar adelante la vida y de sanar los daños que genera el proceso de depredación capitalista, está feminizado, invisibilizado y privatizado, y urge hacernos cargo colectivamente de aquello».

Catalina Valencia, Economista e Investigadora en la Cooperativa de Economía Feminista Desbordada

2. Protección social universal

La lógica mercantilista y el enfoque subsidiario del Estado que sustenta la actual constitución debe desecharse por completo y reemplazarse por la lógica del cuidado y la protección social universal. Necesitamos un gran acuerdo en este sentido, que se refleje en la nueva Constitución, y que como piso mínimo se disponga a detener y reparar los daños que se han producidos bajo el modelo neoliberal amparado en la actual carta constitucional. Junto con esto, será necesario pensar un nuevo reordenamiento social, económico y cultural para el país que transite hacia – lo que en América Latina se conoce como – el Buen Vivir.

3. Protección de la vida humana y no humana, teniendo como horizonte el Buen Vivir

El artículo 1º de la Constitución posiciona a la familia como núcleo fundamental de la sociedad. Nosotras creemos que lejos de ser una unidad consolidada con preferencias homogéneas, las familias son espacios con relaciones de poder donde se expresan múltiples opresiones, violencias y explotaciones. La imposición del régimen familiarista en una sociedad patriarcal y heteronormada, muchas veces provoca profundos daños a nivel personal, y a la vez, tiene la desventaja de privatizar problemáticas sociales que, desde una mirada feminista, debieran ser públicos y colectivos.

«La violencia de género, el cuidado de menores, el cuidado de la vejez, el cuidado de las personas enfermas, y en general, el trabajo de reproducción social que se da en los hogares y que posibilita el funcionamiento de la economía y la sociedad, deben pasar de ser un asunto familiar (donde mayoritariamente las mujeres son las responsables) a reconocerse como una responsabilidad colectiva», dice Catalina Valencia.

«Desde nuestra mirada, creemos que es fundamental reconocer explícitamente el derecho a cuidar y recibir cuidados en todo el ciclo de vida. Esto propiciaría que la demanda del movimiento feminista por un Sistema Plurinacional de Cuidados se materialice en un futuro próximo en miras de este derecho».

Catalina Valencia, Economista e Investigadora en la Cooperativa de Economía Feminista Desbordada

4. Derechos sexuales y reproductivos

Por otra parte, la protección de “la vida del que está por nacer” atenta gravemente contra los derechos de las mujeres al auto-cuidado, a decidir sobre su cuerpo y sobre su proyecto de vida. En ese sentido, los derechos específicos de las mujeres, como son los derechos sexuales y reproductivos, deben estar garantizados en una nueva Constitución.

«En definitiva, esperamos que esta nueva Constitución proteja las diversas formas de vida que conviven en este territorio. Para ello debe priorizar el cuidado de la vida humana y no humana, es decir, de las personas, los animales, y la Naturaleza por sobre los ideales del libre mercado», concluye la economista.

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