El periodista y escritor Roberto Bruna nos remite su tercera carta con motivo de la severa crisis social, política y económica que vive el país. En esta oportunidad, el destinatario de esta misiva es el mismo Presidente de La República, el mismo que ha sido superado por una tormenta perfecta que, por ahora, parece lejos de amainar.

Piñera:

¿Qué vamos a hacer contigo ahora que hemos comprobado tu cualidad de «cacho»? Porque es la verdad: erís un cacho completo. No te veo dos años parando el dedo en La Moneda. ¿Haciendo qué? ¿Engrupiendo dónde?, ¿a quiénes? ¿Podrías hacer una pauta de prensa en una calle o un barrio sin que se aparezca una patota para gritarte esas verdades que no querís escuchar, Tatán? ¿Podriai salir a caminar por el Paseo Ahumada? Nadie ha pensado en esto: qué hacer contigo ahora que hemos entendido que el país avanza más cuando te quitái del medio y dejái de ser un estorbo. En los próximos dos años podís convertirte en algo tan irrelevante, tan insignificante, que seriai el primer presidente en estado vegetal. Erís un político desahuciado, por más que tus gomas anden diciendo que tuviste un rol protagónico en las negociaciones del Congreso. ¿No es mejor pedir una entanasia política, Seba, y convocar a elecciones anticipadas? ¿Es gobernable un país presidencialista que no tiene Presidente? No lo veo, mi buen amigo-fuente-inagotable-de-memes.

No sé si tú hai visto “Una Tormenta Perfecta”. Yo creo que no, pues me consta que tú no soi (soi o erís, da lo mismo cómo conjugamos y escribimos el verbo) de las personas dadas a alimentar el espíritu leyendo libros, viendo películas, incluso las malas películas de Hollywood, esas que, aun siendo malas, nos plantean dilemas morales más o menos interesantes. Quizás ahí está la respuesta: tu analfabetismo moral te impide sentir el conflicto y disfrutar con tales “productos culturales”. Como no merecís un tono algo más formal dado tu carácter pichanguero, me reservo el derecho a escribirte de la misma manera que, años atrás, le pedíai a tu amigo que cagara a la Evelyn Matthei. O sea, te hablaré a calzón quitado y tal cual hablamos los chilenos (y chilenas).

La gente no lo sabe, pero lo tuyo es leer las páginas del Wall Street Journal y tontear en Bloomberg, siempre jugando, compitiendo, especulando. Y como no alimentái el espíritu es que te hai convertido en una persona pobre de espíritu, igual que esos encapuchados que van por la vida destruyendo lo que no sienten como propio. Para la aplastante mayoría de chilenos, esos encapuchados son pura chusma. Pero te diré algo que seguro te puede ayudar a comprender mejor el cuadro, aun cuando te puede resultar chocante: a ojos de la gente abusada y precarizada, tú y tus amigos son mucho peores que todos esos tipos hediondo a sobaco y lacrimógena, mucho más nocivos, así vistan de chaqueta y corbata.

En fin. En “La Tormenta Perfecta”, George Clooney (el tipo no se parece mucho a ti que digamos) es el capitán de un bote de pesca y queda atrapado en… a ver si soi inteligente: ¿dónde se queda atrapado? Exacto: una tormenta. En el clímax de la película el capitán encara una ola gigante que se le viene encima. Y el capitán decide atacarla para no terminar volcado, aplastado y hundido. Independiente de si resulta o no la maniobra evasiva, el capitán tiene un plan y tiene la voluntad de agarrar firme el timón. Tú eres todo al revés. No tenís conducción, no tomái resoluciones claras, te enredái en puras leseras, y al final hacís todo al revés. En vez de atacar la ola te ponís a surfearla… o sea, hacís puras hueás, loco. Me asusta que un agilao como tú conduzca los destinos de este país.  

Los tiempos que corren exigen premura y franqueza. Y seré franco contigo: tengo una terrible impresión de voh, Seba. Te tengo por ventajero, oportunista y ruin, además de ignorante, cerril, arrebatado, codicioso y chambón. Creo que eres chambón y metepatas porque nunca miras más allá de tu ombligo pelusiento. Más encima te encuentro patológicamente mitómano. Yo encuentro que hay rasgos psicopáticos en tu estructura de personalidad, pero bueh… ese ya es otro tema (otros me han dicho que simplemente erís un niño chico, cosa que igual me asusta). Más encima tendís a creerte más inteligente que el resto, y hasta aquí hai demostrado que sólo erís bueno cagando a la gente. En eso sí que erís vivaracho, asturo, zorro, pero no inteligente. Sólo una persona poco inteligente presume de ser graciosa sin haberlo sido jamás.

Tu incompetencia, revelada en estos últimos días con todo el detalle y precisión de una foto de 10 mil megapixeles, nos demuestra que no erís una persona inteligente. Y no lo erís porque -y he ahí la clave- carecís de la sensibilidad que nos permite conectar con el entorno, separar lo importante de lo urgente, empatizar con los otros y generar esas cosas que inspiran a las personas. ¿Qué ha inventado Sebastián Piñera Echeñique a lo largo de su vida pese a tener toda la plata del mundo? Yo lo sé: nada. Ni diseñando trampas y embustes erís del todo bueno, porque al final siempre te pillan. Todo lo que hacís lleva tu firma. Lo único bueno que hai hecho en toda tu vida es haberte cagado al otro viejo de mierda de Ricardo Claro.

Para peor, muchos creen –como yo- que soi un pordiosero moral al punto que tu investidura por sí sola le resta dignidad al cargo. Ni falta hace venir a enumerar las razones para hacer tan lapidario juicio. Mirando tu prontuario, es obvio que necesitaría cincuenta páginas. Tiendo a pensar (quizás soy muy injusto) que todo en ti es un fraude y poco auténtico: incluso tus afectos deportivos son un fraude. Me lo dijo una vez un hincha de la Universidad Católica perteneciente a un piño de Huechuraba, quien, en 2009, asistía horrorizado a tu triunfo en un local de votación de esa comuna. “Oiga”, me dijo el compadrito, interpelándome en busca de una explicación mientras un vocal de mesa voceaba las preferencias de los votos: “¿Cómo chucha va a ganar este conchesumadre tramposo? Este hueón ahora se hace pasar por hincha del Colo pa’ ganar, y se olvidó que es de la Cato. Cómo puede haber gente votando por este culiao traidor”, me dijo. Así, textual. Increíblemente, un hombre sometido a un violento ayuno intelectual y a otras mil privaciones (que lo han terminado por empujar a los contornos de la sociedad chilena, hay que decirlo) tuvo mayor agudeza y lucidez para sacarte una foto mucho mejor que todos esos millones de bobos que, irresponsablemente, concurrieron a las urnas para convertirte en Presi no una, sino dos veces. “Tiempos mejores”, deciai voh a cada rato, hueón majadero. ¿De dónde sacaste semejante tontería? No teniai plan. No había plan A ni plan B. En fondo vendiste puro humo, Tatán. Puro humo y chanterío.

¿Cómo es que ganaste una elección por segunda vez? Bueno, ganaste porque ofreciste plata y aseguraste la gratuidad de estudios superiores. Plata a raudales. Mucha plata caería por el solo hecho de volver a La Moneda. ¿Con qué ropa, Seba? Prometiste toda la plata del mundo para que saliéramos a comprar, que es lo que menudo hacen muchos chilenos y chilenas para olvidar sus problemas y enfermedades, las individuales pero también las colectivas, cuyos síntomas van desde la irracionalidad y amoralidad de dos millones y medio de personas que te votan para llevarte por segunda vez al gobierno (error histórico imperdonable), el alto consumo de drogas, los suicidios en el Costanera Center, los endeudados, los abuelos que se quitan la vida, la violencia en los estadios y un etcétera bastante largo.

El problema es que la plata tampoco resultó, y esa era tu única chance. Te votaron porque ibas a administrar con cierto criterio, no para impulsar tu agenda, pues de otra manera tendriai que haber ganado el Congreso. Tu liderazgo es tan penca, se sostiene sobre pilares tan frágiles, que ahí quedaste paralizado porque sabiai que carecías de las licencias morales para exigirle a los patos malos que se encuadraran en el estado de derecho. ¿Con qué cara podrías tú exigir, evasor inveterado, que los estudiantes dejen de evadir? Todo tu discurso lleno de moralina llega a sonar chocante cuando sale de tu boca hedionda a chamullo. Nadie te respeta.

Hace unos días te habría pedido que te ubiquís y, como primera medida, hubierai echando cagando a todos esos giles que tenís de orejeros. ¿Larroulet? Chao. Teniai que haberlo cortado del mismo modo que teniai que cortar al que te dice que soi un gallo chistoso. Una persona inteligente (que tú no hai sido nunca, so mequetrefe) alejaría a los consejeros pusilánimes, aduladores, lambiscones; se desharía de todos esos chupamedias y bufones que esperan caerte bien con tal de agarrar una peguita en alguna de tus empresas, y se operaría inmediatamente de esos “intelectuales” enceguecidos por el fanatismo ideológico que forman parte de tu grey: todos esos economistas charlatanes y mitómanos que escriben en los diarios, todos esos analistas políticos que ahora andan con la pera, todos esos gestores de inversiones tan chamullentos y tramposos como voh mismo. “Tooos, toos, toos”, diría “La Chaucha”, la vieja narco de San Felipe famosa por un video viralizado en Youtube. Ellos te dicen lo que tú querís escuchar. No les creái, Seba. Tampoco cachan. Ahora te deben estar diciendo que ahora tu imagen puede mejorar, pero yo creo que ya cagaste nomás. Recuerda que todos esos tragasables han vivido en una burbuja desde que llegaron a este mundo. Es más: esos socitos suelen ser menos inteligentes de lo que mucha gente cree. Lo digo porque me preocupa Chile, no voh.

Ellos y tú se equivocan si piensan que la gente dejará de estrilar sólo porque firmái un acuerdo constituyente con la Mariana Aylwin, Ricardo Lagos, el pelao Elizalde, el Fuad Chaín, el prepo de Insulza, el Gabriel Boric y todos los calilos y mojojojos que agarran cámara y micrófono. Ni Jackson ni ocho cuartos. Debo reconocer que los cabros chicos tienen menos culpa que todos los que vienen mamando de la teta del Estado desde hace 30 años. Es verdad. Pero el punto es otro: la gallada cree que la política chilena, al menos aquella que se ha institucionalizado, es un verdadero chiquero desde donde sólo se puede salir sucio o, por lo menos, hediondo. Por eso es que un arreglo con todo ese mundo parlamentario puede carecer de legitimidad si, como es esperable contigo, aparecen arreglos que acoten o limiten la más voluntad popular. En ese caso, era mejor tratar con los alcaldes y los coordinadores de las organizaciones y movimientos sociales. Anota, Tatán: el Mesina, de No Más AFP; el Mundaca, de Modatima; la Doris González, de Ukamau… y así. Con ellos era fundamental también acordar algo en cuanto a la agenda social corta, algo que era indispensable ahora, ya. Pero ya no te avispaste. ¿Por qué? Porque no tenís calle. Te hai mandado tanta cagá, Seba. A la gente se le olvida, pero lo de encaletar a tus hijos en la gira de China mostró, una vez más, que no estábai cachando el país que teniai que gobernar. Fuiste igual de torpe que en tu primer gobierno. Yo se lo dije a todo el mundo en Facebook a pocos días que ganaras la segunda vuelta. No falto el que se sintió agraviado por vaticinar una gestión como el hoyo. ¿Y qué pasó? Tu gestión fue como el hoyo.

Yo que tú, mejor fondéate. Hazte el turista, de tal modo que la gente crea que te fuiste. Mejor así, pasar piola. Deja a Blumel, Ward y Rubilar. Métele más bombín a Briones, cuya figura te podría ayudar a destacar tu compromiso con la diversidad social que Chile necesita en aquellos cargos de responsabilidad y representación. Mejor que la derecha entera sea conducida por Ossandón, Codina y algunas figuras de derecha no neoliberales. El neoliberalismo se ha vuelto una charlatanería infumable.

Aunque sé que un rufián como tú no tiene vuelta, te sugiero que ni intentís pasarles goles con el plebiscito -o lo que sea- a chilenas y chilenos. Recuerda que hoy tenís menos poder que –digamos- el Iván Moreira, sólo por darte el nombre del primer hueón penca y rasca que se me viene a la cabeza (pudo haber sido la Camila Flores, el guatón Urrutia… en fin). Ya es hora que en tu sector dejen de infantilizar a la gente. Nadie quiere convertirse en Cuba, Venezuela ni Corea del Norte.

Escúchame, pícaro frescolín: con arreglo constituyente o no, recuerda que la gente sólo guardará las cacerolas cuando vea que el abuelo en casa recibe una pensión básica parecida al sueldo mínimo, cuando la mamá sea operada de inmediato, cuando el cajero automático le indique a ese papá y vecino de La Granja, después de un par de años, que su salario mínimo ha subido entre un tercio y la mitad. No te pongái vivaracho, porque no va a faltar un par de creativos que tenga la ocurrencia de atravesar camiones en llamas en cada autopista y camino del país. Basta que un porcentaje importante de nosotros se coordine a través de las redes sociales para no pagar las cuentas (partiendo por la luz, el agua y el tag) y en este país queda la escoba. Y hasta ahí nomás llegaste. Ojo ah; mira que chilenas y chilenos hemos renovado nuestro vínculo con los pueblos originarios, en especial con los mapuche, cuya bandera se ha vuelto omnipresente en cada marcha y concentración. ¿Qué quiere decir eso? Eso también habla de un desafecto por el proyecto nacional llamado Chile y, quién sabe, te habla de la posibilidad de enamorarnos de otro proyecto nacional. Así que yo no me metería con chilenos que andan en modo mapuche. Ni cagando. Los mapuche tienen aguante. Y nosotros sacamos el aguante de ellos. Nosotros aguantaremos la cesantía que se viene como aguantamos terremotos de verdad, tsunamis de verdad, erupciones volcánicas de verdad, desbordes de verdad, marios desbordes de verdad (no, mentira: Desbordes ha demostrado ser más inteligente que tú, y me parece que incluso es más útil y necesario a estas alturas del partido). Somos expertos en reconstruirnos. Así que no vengái a hinchar las bolas ni a tratar de asustarnos con el desastre inminente porque sabemos capear los desastres. Al infierno no llevaremos una cruz y un santito para rezar, sino un bloqueador para cuidarnos la piel. Ah: y acuérdate que esto se acaba sólo cuando la gente diga que se acaba. No porque lo digái tú y el Girardi. Este es un pueblo acostumbrado al fraude político.

Así que continúa en el cargo y termina, como corresponde, tu cagá de gobierno. Digo, ese gobierno inepto, corrupto e incompetente que voh dirigís, hecho a imagen y semejanza tuya. Independiente de eso, muchos esperamos que a la brevedad sean perseguidas tus responsabilidades políticas y penales por los crímenes de Estado cometidos durante tu gestión. Desde luego que nos arrogaremos el derecho a echarte por la vía institucional, porque no podís mandarte tantas cagadas y librar piola. Insistiremos, como periodistas que somos, en nuestros esfuerzos por revelar el contenido de los audios de Bancard. Lo haremos incluso gratis por todos los que han perdido sus ojos, han sufrido tortura y abusos físicos, psicológicos y sexuales.

Sabiendo que nunca escuchái a nadie ni atendís otros puntos de vista, y consciente de que erís un saco de bolas que sólo tiene plata, datos y conexiones, me despido aquí, Seba. Espero que algún día desaparezcái de nuestras vidas. Sólo entonces, ya con más calma, escribiremos sobre cómo será recordada tu gestión en los textos de historia.

Roberto Bruna

Roberto Bruna (Santiago, 1977) es periodista de profesión y Director de Contenidos de El Soberano. Estudió en un colegio cuyo nombre da exactamente igual y se tituló en una universidad “pública y...

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7 Comentarios

  1. Felicitaciones Roberto Bruna, me encantó lo que escribiste. Es más, lo leí con el tono y la risa entre labios. Lo retrataste a la perfección, al patán. Felicitaciones y mi admiración, colega. Indalicia Lagos

  2. Roberto. Simplemente Gracias. Pones en una prosa franca y honesta lo que todos llevamos en el corazón. Hoy más que nunca somos escolares, mapuches, comunidad liga, dueñas de casa, jubilados, enfermos, trabajadores. Hoy más que nunca somos el pueblo chileno que te saluda.
    Victor Cárdenas
    Profesor.

  3. Qué carta!!
    Qué análisis!!
    El presidente le está sacando punta a los mejores lápices de la intelectualidad chilena.

  4. Excelente tu prosa, directa y clara .Todavía me pregunto, cómo tenemos de presidente a este «personaje» ?. Felicitaciones

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