Suman y sumas los cabildos abiertos para comenzar a repensar nuestro país. Los inmigrantes no han querido quedar afuera de este sueño colectivo, pues se sienten parte de él. Mientras más diversa, amplia y plural sea la discusión, más legitimidad tendrá el nuevo pacto social que se pretende impulsar.

Muchos están armando cabildos autogestionados, completamente libres de todo tutelaje institucional. Uno de los ejemplos más interesantes es el que está realizando la comunidad de migrantes en el centro cultural Epicentro, a pasos de Plaza de Armas. Los ciudadanos extranjeros residentes en el país ya constituyeron un cabildo para generar las propuestas orientadas a hacer de Chile un mejor país para todos. Por de pronto, es obvio que toda propuesta orientada a establecer un nuevo pacto social pasa, sí o sí, por una nueva Constitución. Y los inmigrantes lo tienen bastante claro.

“La idea es generar un espacio de debate sobre la contingencia que vivimos. Estamos discutiendo de las razones de esta crisis, las causas de los problemas de arrastre. Este es un espacio abierto a todos, pero claro, tiene la particularidad de que incluye el parecer de los que han venido a trabajar e integrarse a la sociedad chilena”, dijo Rodolfo Noriega, de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes. “Necesitamos varios cabildos más”, agregó.

Rodolfo Noriega, de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes

El dirigente de la comunidad migrante dijo sentirse reconfortado con la potencia del movimiento social y la constitución masiva de cabildos en distintos puntos del territorio, primeramente a nivel barrial. “Esta fórmula de participación democrática se había perdido, pero ahora veo con satisfacción que se está recuperando”, señaló Noriega.

“Las municipalidades deberían alentar los cabildos. Como no lo están haciendo, entonces son las mismas organizaciones sociales las que deben convocarlas. Este cabildo muestra que las organizaciones somos capaces de articularnos”, agregó, justo antes de aclarar otra duda que, seguramente, alimentará las teorías conspirativas que suelen generar los grupos de ultraderecha: “Aquí hay libertad de pensamiento, nadie induce a nadie. Yo tengo una posición política, pero yo no estoy dirigiendo el cabildo. Tampoco importa que la persona tenga militancia política. Creo que no sólo es un derecho, sino que es un deber. No te excluyas de participar, pues traicionas tu derecho a ser parte de una comunidad. Y nosotros, los inmigrantes, somos parte fundamental en la construcción del nuevo Chile. Esperamos ese reconocimiento”.

Consultado acerca de cómo es el Chile que él y su comunidad sueñan, su respuesta es inmediata: “El Chile que sueño es un Chile sin fronteras, y por ello no hablo necesariamente de las fronteras física, sino de esas otras fronteras; las fronteras sociales, las fronteras económicas, la desconfianza, el prejuicio. El Chile que sueño es uno donde seamos libres y podamos vivir y trabajar con alegría. Mi sueño es el de las grandes alamedas del Presidente Allende. ¿Se concretará? No lo sé. Pero seguiremos intentándolo. Nunca esperé ver este movimiento. Me conmueve y me alienta a seguir”.

La plataforma de los movimientos y organizaciones ciudadanas de Chile.

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