El pueblo les viene diciendo desde el estallido social hasta ahora, pasando por plebiscito y elecciones, que ya no los quiere ver ni en pintura por sinvergüenzas y traidores. La derecha y la Concertación se llenaron de cadáveres políticos a partir del fin de semana. Sin embargo, la mayoría de ellos se resisten a sus bien merecidos sarcófagos.

Si hasta antes del fin de semana pasado resultaba triste apreciar a docenas de cadáveres políticos haciendo de analistas para la tele, o entregando sus profundos y sesudos conceptos a los diarios de la cadena El Mercurio, que lo sigan haciendo ahora, después que el pueblo volvió a decirles que están de lo más bien en sus cómodos sarcófagos, resulta tan patético como indignante.

¿Qué tiene que pasar en este país para que esta legión de muertos caminando deje de hacer el ridículo, jurando que aún tienen alguna relevancia cuando a estas alturas pesan menos que paquete de cabritas? Porque bastó que se fuera al hoyo la proyectada primaria PC-Frente Amplio y otras fuerzas menores con el Partido Socialista para que resucitara el guatón seboso de José Miguel Insulza, manifestándose indignado por el hecho de que tanto Daniel Jadue como Gabriel Boric le hubieran parado de frentón los carros a ese invento llamado Paula Narváez, que haciendo funcionar la cocina chica, quería asegurarles buenas peguitas futuras a sinvergüenzas del PPD que durante estos treinta años se lo han pasado traicionando al pueblo con un entusiasmo digno de mejor causa.

No hay que ser ni muy perspicaz ni demasiado astuto para colegir que en esa parada estaban los Heraldo Muñoz, los Guido Girardi y otros bacalaos de parecida calaña. Tipos que no conciben el país sin ellos, en circunstancias que el país hace ratito ya les dio el tremendo chute, por frescos y acomodados, y no los quiere ver ni en pintura.

¿Qué dijo el “Pánzer”, reducido a estas alturas a destartalado buque manicero? Que “ellos no podían ser monigotes de nadie”. ¡Cáchense la ondita de este pelao car´e raja…! Él, que cuando fue canciller de Eduardo Frei  se volvió loco por rescatar al tirano preso en Londres, con la barreta de que había que juzgarlo en Chile, transformarse en todo un monigote al servicio del gorila parece que no le molestó para nada y menos lo hizo ponerse colorado.

Además, ¿qué otra cosa sino monigote de Estados Unidos fuiste cuando, tras dejar tus bien remunerados cargos en los gobiernos concertacionistas, te transformaste en secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA)? ¿Creís voh, guatón seboso, que los del perraje no sabemos que ese organismo ha estado siempre a la orden y al servicio de los yanquis, siendo siempre su secretario general el alcahuete mayor de todos los alcahuetes latinoamericanos?

Pero si el guatón Insulza insiste en su prepotencia sin respaldo, si la Narváez se agrandó más que jugador chileno tras una victoria tan esporádica como afortunada, Alvarito Elizalde, senador y presidente de los “sociolistos”, sencillamente se sacó los zapatos. Con una car´a de raja muy similar a la de su correligionario Insulza, dijo tras el fallido acuerdo de primarias con Jadue y Boric que “al Partido de Allende no se le humilla”.

¿Pero qué te creís, tontorrón desubicado? Te aseguro que si el “Chicho” reviviera no necesitaría ni lustrarse los zapatos. Le quedarían brillositos de tanta patada en el poto que les daría a esos socialistas de hoy que, en su gran mayoría en lo que respecta a sus cúpulas, son una vergüenza. ¿Te parece que tú, mequetrefe, podrías ponerte a la altura de Erick Schnake, los Palestro o la “Negra” Lazo, sólo por nombrarte unos pocos socialistas de ayer, que tuvieron una decencia que hoy en tu partido escasea como el uranio?

¿Se te olvidó que ustedes, junto con los demócrata cristianos y los pepedé, se han arreglado los bigotes que es un gusto los últimos treinta años, traicionando una y otra vez al pueblo? ¿No fueron ustedes los que, metiéndose todos sus supuestos principios por buena parte, invirtieron más de 7 mil millones que recibieron como indemnización del Fisco en Soquimich y Pampa Calichera, empresas explotadoras de litio que el yerno del patán hizo suyas sin que ustedes movieran un dedo para impedir ese robo en despoblado al Estado chileno? No sólo eso: hicieron tan buenas migas con el sinvergüenza de Julio Ponce Lerou que hasta les financió sus campañas políticas a personeros socialistas intachables, como Carlos Ominami, que sólo se salvó del riesgo de caer en cana porque cuando se descubrió su travesura, esta ya había prescrito. ¿Fue mentira que en más de una ocasión hasta les pagó la cuenta de los servicios de la sede?

Para qué decir de los cadáveres políticos demócrata cristianos que por estos días pululan en el congreso y en la sede partidaria. Pero, ¿saben cabros? A los macucos que vienen dirigiendo por décadas el partido no les tengo el más mínimo respeto. Menos consideración. Distinto me pasa con las bases DC, llena de gente amermelá, pero honesta. Y con uno que otro personero, como Ricardo Hormazábal, por ejemplo, o como antes un Jorge Lavandero, que antepusieron siempre sus principios al “¿cómo voy yo ahí, compadrito?”.

Es para la risa que, dada esta realidad, y las claras señales que hace tiempo viene entregando el pueblo (sí, el pueblo, no esa siutiquería de “la gente”), que la DC  levantara como pre candidata presidencial a Ximena Rincón. ¿Esperaban algún éxito, zopencos? ¿Creían que los ciudadanos de este país se volcarían a las calles para saludar y vitorear tan importante nombramiento?

Los chilenos somos en general desmemoriados, pero nunca tanto como para tragarnos el sapo de que la Ximenita Rincón, en el hipotético caso de que llegara a La Moneda, iba a mover un dedo en pro de ese anhelo a estas alturas avasallador del pueblo: que se acabe de una buena vez el fracasado sistema de AFP, invento del creador del cohete que nos está llevando al desarrollo y hermano del que te dije. Y es que la buena de la Ximenita, como la inmensa mayoría de estos concertacionistas vivarachos, una vez que quedó sin pega en el aparato público pasó sin transición alguna a formar parte del directorio de Provida, entre 2006 y 2010. Y demás está decir que, durante esos años, de su boquita jamás se escuchó ni la más mínima crítica a este sistema tan nefasto como perverso.

Por eso, muchachines concertacionistas, el pueblo volvió a darles una buena pateadura en las urnas a la derecha y a ustedes el fin de semana pasado. Me refiero específicamente a la Constituyente, claramente la elección más importante de todas, seguida por la de los alcaldes.

Pero es que, definitivamente, ustedes no entienden. Son como el cabro porro del curso, al que le da con que 2+2 son 5. Siguen sin entender nada de nada, y en su manejo político es tal la torpeza que exhiben, que hasta Piñera se veía elegante y dueño de sí mismo doblando votos y pasándole su mentirosa lengua a las estampillas, mientras los vocales de mesa y la gallada hacían esfuerzos supremos por aguantar la risa.

¿Cómo se les ocurre llevar de candidatos a la Constituyente a Cortázar, a Correa Sutil y a varios muertos más de la política chilena? ¿Se les olvidó ya que en el Plebiscito de octubre del año pasado el pueblo se las cantó clarita, en el sentido de que para redactar la nueva Constitución no quería ver a ninguno de estos políticos sinvergüenzas e ineptos que se lo han pasado la vida agarrando bueno y viéndonos las canillas?

Que perdida tienen la brújula muchachos…  Si hasta Mariana Aylwin se tiró el salto como constituyente. ¿De dónde sacó que podía ganar? Igual es bueno que haya tenido menos brillo que zapato de gamuza. Estaba pintada para pactar con esa derecha que, acorralada, sigue siendo fuerte en las tres comunas del “rechazo” pero que, ni aun así, alcanzó el anhelado tercio que les habría permitido trabar cualquier cambio profundo  en un país que hace rato está exigiendo transformaciones sustantivas.

La experiencia enseña, sin embargo, que no hay que confiarse. Tampoco sacar cuentas alegres por anticipado. Después de todo, a la derecha siempre le van a sobrar ganas y plata para truncar los anhelos y sueños de las mayorías.

Hay que ponerles ojo a los constituyentes. Por supuesto, a quienes llegaron allí bajo el alero de la ex Concertación, sean de partido o independientes afines.  Por mucho que la mayoría de ellos sean desconocidos para la gran masa y por lo mismo novatos en el juego político, se sabe que lo primero que se aprende son las mañas, y ellos han tenido durante tres décadas maestros de excelencia en arreglines y pillerías. Lo mismo vale para los independientes, que como palmaria comprobación del momento político que está viviendo Chile, se constituyeron en el bloque mayoritario.

Los cabros de la “Lista del Pueblo” me merecen toda la confianza del mundo. Con cantidades de dinero miserables para hacer campaña, desconocidos absolutos la mayoría de ellos, se dieron el gusto de darles zapatería a bacalaos mucho más duchos, mucho más platudos, pero también más sinvergüenzas. Y es que, en los pocos segundos de que dispusieron en la franja, demostraron tenerla clarita, planteando la Constituyente como un verdadero plebiscito en contra de Piñera y no dejando lugar a dudas de que los cambios profundos que el país requiere no los asustan para nada.

Todo lo contrario: les arden las manos por entrar a picar con el mismo fervor que pusieron cuando se hicieron personajes de la calle en las multitudinarias protestas.

El resto de los independientes elegidos claramente son más de los nuestros que de los otros, pero no vaya a ser cosa que a algunos se les vayan los humos a la cabeza y ya no encuentren tan mala cosa el entrar en cambullones con aquellos que, minoría y todo, van a defender los harapos que quedan de la Constitución de su Tatita ladrón y patán a como dé lugar.

Si durante toda la vida los poderosos y la derecha que los representa han comprado conciencias, ¿por qué motivo habrían de cambiar ahora, que de verdad están en juego sus muchos privilegios?

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