Aunque han pasado años desde la muerte de Stephen Biko el 18 de agosto de 1977 en Sudáfrica, injustamente encarcelado y asesinado, la historia parece querer repetirse, ahora en Chile, cuando el mundo Mapuche ha llegado un momento extremo, un tiempo de dolor, viendo cómo se agrava la salud del Machi Celestino Córdova.

Por Felix Queupul, miembro de la Comisión de Derechos Humanos de los Pueblos Originarios y Secretario de la World Indigenous Bureau of Business.

Hace mucho tiempo, y quizás no tanto, en un continente donde la vida ha sido muy dura, ocurrió un hecho que conecta al pasado con el futuro. Una historia que desgarró al mundo en 1977, y que se traslada en el tiempo pudiendo repetirse en el Chile de 2020. Pues tal como se replica la moda o la expresiones foráneas, en nuestro país se ha replicado un modelo del que nada se dice, pero se vive: el modelo del apartheid, el silencioso modelo del racismo, de la indiferencia, de la pobreza.

El caso que recordamos hoy es el de Stephen Biko, un joven negro que nació en medio de la pobreza económica, en Pletoria Sudáfrica, más no con pobreza moral y -honrando a sus ancestros- nunca de rodillas.  Tal como nuestros Peñi encarcelados, que han sufrido como muchos de nuestros futakeche (nuestros abuelos- ancestros) por siglos. Una realidad presente, que ha dejado un legado histórico y cultural: De donde venimos nos levantamos cíclicamente, cada ciertos años. Toda vez que cuando cae uno, diez se levantan. 

«El arma más potente en manos del opresor es la mente del oprimido».

Stephen Biko, 1971
Stephen Biko

Stephen  Biko, luchó contra  la injusticia de ser pobre y mal mirado. Luchó contra el apartheid, el racismo de las personas consideradas blancas contra las personas consideradas negras. Y lo hizo con el arma más potente que una persona puede tener, que es su autoestima.

Se repite en la historia del mundo y para muchas minorías avasalladas: las soluciones a las demandas sociales son los procesos de aculturización. A punta de balas se van torciendo, deformando, los propios modelos culturales ancestrales.  Pero en nosotros, los Mapuche, sigue fuerte el Newen, que es la fuerza de vida, que nos conecta con el universo y nos inspira.

Castas ricas por lo general, indolentes e injustas, usan retorcidos fundamentos políticos para sí y para sus objetivos. Usan a las fuerzas militares y, así, los destinos y anhelos de un país se van por la corriente de un río de sangre.

«Tuvieron que matarlo para prolongar la vida del apartheid», señaló sobre Biko el propio Mandela.

Han pasado años desde la muerte de Stephen Biko el 18 de agosto de 1977. Fue detenido en un retén policial en Puerto Elizabeth, y encarcelado bajo la “Ley Antiterrorista n.º 83 de 1967 e interrogado por agentes de la policía de seguridad” de Sudafrica. Después de haber sido injustamente encarcelado, torturado y finalmente asesinado, las autoridades políticas pensaron que habían dado una señal para las futuras generaciones.   

Y ellos escucharon y se levantaron. Pocos años después, Nelson Mandela fue electo Presidente de Sudáfrica.

Tenemos hoy nuestro propio apartheid. Con varios jóvenes encarcelados, con muchos procesos judiciales alterados, con pruebas adulteradas. Llevan 68 días de huelga de hambre en distintos recintos penitenciarios de la Region de Bio Bio y La Araucanía, dando una férrea pelea ante un Estado que no quiere reconocer que debe ajustarse a los lineamientos internacionales para ejercer la JUSTICIA sin velos.

Los presos Mapuche, convencidos de su lucha ancestral, piden el ejercicio claro y abierto de la aplicación de la justicia. NO PIDEN TRATOS ESPECIALES, NO PIDEN INDULTOS PRESIDENCIALES, NO PIDEN LIBERACIÓN. PIDEN UN TRATO JUSTO DE SERES HUMANOS a un Estado supuestamente moderno.

El mundo Mapuche ha llegado un momento extremo, un tiempo de dolor, viendo cómo pasan los días mientras la situación de salud, sobre todo del Machi Celestino Córdova, se va agravando.

Probablemente estemos enfrente a un hecho que podría cambiar radicalmente la sensibilidad de los chilenos y chilenas. Después del 18 de octubre, en el «Chile OCDE» muchos se pudieron dar cuenta de que vivíamos sobre una alfombra muy bien tejida, pero que ocultaba mucha suciedad por debajo.

Me duele pensar que los cambios en nuestra sociedad se produzcan por un hecho tan extremo como la muerte del Machi Celestino, tal como ocurrió con la muerte de Stephen Biko. Un cambio en el trato, un cambio en las leyes y en la conciencia de hombres y mujeres alrededor del mundo. Todo por una muerte que habrá sido por mucho tiempo evitable, una muerte desolada, fría, encerrada, pero con un espíritu altivo, libre en su conciencia y en su legado.

Se intuye la eternidad del duelo físico de los caídos que, sin embargo, nos levantan día a día para que con nuestros actos logremos ser dignos representantes de ellos.

La lucha Mapuche ha buscado con valentía y con una estatura moral y ética muy por sobre muchos políticos actuales y pasados, el fin a la opresión y la injusticia, la liberación de un territorio que es un legado de los antepasados al cuidado de las actuales generaciones y que debe quedar para los nuevos Mapuche.

En la lucha de los presos Mapuche encontramos a jóvenes pobres en la línea de Bangladesh. Pobres en acceso a educación, en acceso a la justicia, en acceso a la sociedad chilena como Mapuche.  

Al no tener poder económico para comprar su libertad como el «Choclo» Délano, y para pagar campañas políticas, permanecen en esta situación.  Al no tener  poder militar, para conversar con un cañon apuntando a la Moneda con los representantes de este gobierno, es que permanecen en esta situación.

Esa «humanidad” que no se ve en los periódicos, ni en televisión de Chile es la tienen estos Mapuche. Es su propia humanidad, su VIDA, lo único que tienen para hacer presión. SU VIDA: el regalo más preciado nos da Elchen, el creador del equilibrio del balance natural del espíritu, del medio ambiente, del cuerpo.

Es tanto el dolor sin justicia, son tantos los niños sin zapatos aún, es tanta la violencia hacia ellos. A esta hora son tantos los niños Mapuche llorando.

Y con todo… ¡Esos niños crecerán!

Felix Queupul

Félix Queupul es Secretario en el World Indigenous Bureau of Business, oficina ejecutiva de búsqueda de negocios y financiamientos para proyectos de desarrollo económico indígena. Es ingeniero agrícola,...

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