La grave crisis política, socioeconómica y de seguridad que vive Haití preocupa la comunidad internacional quienes han alertado sobre el espiral de violencia en este país, donde bandas fuertemente armadas imponen su ley. Se estima que antes del aumento de la violencia, ya se calculaba que este año, 5.5 millones de personas en Haití necesitarían ayuda humanitaria, de las cuales el 48% son niñas, niños y adolescentes. Sin duda, los recientes acontecimientos han empeorado la situación en el país y existe un alto riesgo de que la próxima temporada de huracanes genere aún más necesidades humanitarias.
En medio de una agitación política sin precedentes desde el asesinato del presidente del país en 2021, el primer ministro haitiano, Ariel Henry, decidió dimitir. Ahora los países vecinos están luchando por crear un consejo de transición para gobernar el país y trazar un camino hacia las elecciones, lo que antes parecía una posibilidad lejana.
Lo que hizo que este momento fuera diferente, dicen los expertos: las pandillas se unieron, obligando al líder del país a renunciar al poder. El primer ministro renunció no por razones políticas, ni por las protestas callejeras masivas contra él a lo largo de los años, sino por la violencia de las pandillas.
Según los expertos, la situación ha cambiado completamente en ese país porque las pandillas ahora están trabajando juntas. Aunque no está claro qué tan fuerte es la alianza o si durará, lo que es evidente es que las pandillas están intentando capitalizar su control de Puerto Príncipe, la capital, para convertirse en una fuerza política legítima en negociaciones mediadas por gobiernos extranjeros, incluidos Estados Unidos, Francia y países del Caribe.
A principios de marzo, Ariel Henry viajó a Nairobi para finalizar un acuerdo sobre el despliegue de una fuerza de seguridad liderada por Kenia en Haití. Los grupos criminales se aprovechan de su ausencia, y se fortalecieron porque la máxima autoridad del país es muy impopular. En cuestión de días, las bandas cerraron el aeropuerto, saquearon puertos marítimos, atacaron una docena de comisarías y liberaron a unos 4.600 prisioneros. Exigieron la renuncia del Henry, amenazando con intensificar la violencia si se negaba. Desde que aceptó renunciar, las pandillas parecen enfocadas en gran medida en obtener inmunidad ante el procesamiento penal y evitar la prisión, dicen los analistas. Su principal objetivo es la amnistía.
Crisis Humanitaria
La organización humanitaria y de desarrollo, Plan International, anunció su preocupación tras el aumento significativo de la violencia en Haití. La violencia ejercida por los grupos armados ha desplazado a más de 362.000 personas de sus hogares, y en los últimos 10 días, ha generado el desplazamiento de otras 15.000 personas. Del nuevo grupo desplazado, una de cada tres (32%) son niñas, niños y adolescentes.
Los servicios esenciales, como la atención sanitaria, el acceso al agua potable y los suministros básicos de ayuda, se han visto considerablemente interrumpidos debido a los continuos enfrentamientos, los ataques a infraestructuras clave, así como las restricciones al acceso humanitario impuestas por los grupos armados. Ante este escenario, es necesario actuar con urgencia para salvar vidas y proteger los derechos humanos de la población haitiana, especialmente de las personas en mayor situación de vulnerabilidad, como niñas, niños, adolescentes, jóvenes y mujeres en general.
«Ante el deterioro de las condiciones de seguridad y el aumento de la violencia, Plan International reitera que Haití sigue siendo una crisis olvidada por la comunidad internacional en general, y pide que aumenten los esfuerzos y el apoyo para atender las necesidades humanitarias urgentes de su población«, dijo Allassane Drabo, director de País de Plan International Haití.
Plan International y varias organizaciones aliadas han observado con preocupación el rápido y alarmante aumento de la niñez no acompañada que está llegando a los campos para desplazados internos, ya que la mayoría de sus padres, madres o personas encargadas de su cuidado han fallecido durante los enfrentamientos. Esta situación requiere atención y respuesta inmediata.
La crisis humanitaria de Haití también está poniendo en riesgo a las niñas de ser víctimas de violencia basada en género, de ser reclutadas por parte de grupos armados y las expone a matrimonios y/o uniones precoces y forzadas. Esto agrava las vulnerabilidades a las que se enfrentan las niñas, quienes se ven afectadas de forma desproporcionada por la escalada de la violencia y sus consecuencias.
Es imperativo que se establezcan vías de acceso seguras e ininterrumpidas a las comunidades y que cesen todos los ataques y saqueos de los puertos. Estos son los únicos puntos de entrada para la ayuda humanitaria y para el transporte de alimentos y suministros médicos desde Puerto Príncipe a otras partes del país donde la demanda es alta, como los departamentos del Nordeste y Artibonite. Los bloqueos y las denegaciones arbitrarias de ayuda deben cesar inmediatamente y debe garantizarse la seguridad de las y los trabajadores humanitarios en conformidad con el Derecho Internacional Humanitario.
Proteger a cada niña, niño y adolescente debe ser una prioridad y sus necesidades específicas deben considerarse en el centro de cualquier respuesta humanitaria. Plan International reitera la importancia del acceso al agua potable, la atención médica y el apoyo psicosocial.
«Instamos a nuestras organizaciones socias en Haití a dar prioridad a la protección de la niñez y la juventud, especialmente a aquellas personas desplazadas o afectadas por la violencia. Las niñas, quienes corren un alto riesgo de ser víctimas de violencia de género, necesitan acceso urgente a agua, atención médica y apoyo psicosocial», concluyó Drabo.
Fuente y foto: https://nouvelles-dujour.com/pourquoi-tout-a-change-en-haiti-the-gangs-united/



