Columna de Opinión de Rocío Aliaga Huentrutripay, profesora, filósofa, kimeltujo y activista mapuche por los Derechos Humanos.
«Indudablemente, no hemos superado, en términos simples, algunas formas obsoletas engendradas en la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte. Negar lo indígena fue parte de la política de la dictadura: “Hoy ya no existen mapuches, porque somos todos chilenos” (Discurso de Augusto Pinochet en Villarrica, 1979).
Sin embargo, la contingencia nos obliga a retroceder y a identificar las mismas prácticas que están siendo utilizadas en la actualidad: “Vamos a construir un país seguro, próspero y justo, donde cada chileno pueda decir con orgullo, este es mi hogar, este es mi futuro, este es mi Chile” (Programa de gobierno de José Antonio Kast).
Y la idea es esta, invisibilizar a través del discurso todo lo que hace referencia a los pueblos originarios reconocidos por el Estado chileno a través de instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales y la Ley Indígena N° 19.253. Y no solamente a los pueblos originarios, sino que a toda la diversidad cultural existente.
La invisibilización que se hace a través del lenguaje tiene el propósito directo de no hacer presente, negar y ocultar finalmente la existencia y la resistencia indígena. Por lo mismo, se emplea un lenguaje que englobe la generalización para no nombrar las particularidades, porque ahí se encuentra la identidad, el individuo, la persona, el ser proyectado a través de sus raíces.
Y este gobierno viene con las mismas prácticas. No son mecanismos complejos y no se requiere de una gran inteligencia para ir poco a poco arrebatando los derechos que han sido adquiridos con tanta lucha colectiva y resistencia desde los territorios. Kast en sus múltiples y fallidas campañas comunicacionales dejó dicho en reiteradas oportunidades que va a sacar derechos fundamentales. Incluso en un Estado supuestamente democrático, ya nada está asegurado. Kast se va a encargar de que todos los avances en términos humanos, sociales, culturales, etc. se terminen por extinguir en manos un gobierno de extrema derecha que se dedica a cuestionar y criticar al Estado como garante de derechos. Uno de los propósitos de Kast es justamente reducir al Estado y así facilitar el dominio del sector privado.
Estamos en un tiempo crucial en donde los pueblos indígenas y las organizaciones de la sociedad civil debemos comenzar a organizarnos y articularnos para exigir la legitimidad de los derechos ya adquiridos.
La posición de Kast quedó en evidencia ya en el año 2017 cuando fue entrevistado en el canal CNN acerca de los pueblos originarios. Al momento de responder sobre la posibilidad de reservar escaños para los pueblos originarios, es decir, garantizar la representación en el parlamento, expresó fríamente: “Absolutamente en contra”. Y con respecto al Convenio 169 de OIT ratificado por Chile, respondió: “Si yo fuera electo presidente, yo voy a impugnar el acuerdo 169 porque lo que ha hecho es detener el progreso”. Cuando la periodista le preguntó sobre el tema de la identidad y la cosmovisión de los pueblos originarios, le respondió que resguardar la identidad no puede ser obligatorio. (CNN Chile, “José Antonio Kast habló sobre La Araucanía en Panorama 15”, 11 de noviembre de 2017 ).
En el discurso de Kast hay un mensaje muy claro de ir en contra de los derechos fundamentales de los pueblos originarios, y en general de lo que llaman “minorías étnicas”. Cabe señalar que es poco coherente hablar de minorías cuando el 11,5% de la población en Chile se identifica como indígena, resultando en total 2,1 millones de personas (CENSO 2024).
A pesar de las advertencias que estaban por todos lados, en las elecciones triunfó el desconocimiento y por supuesto el miedo, que siempre ha sido utilizada como estrategia política. En este contexto, como pueblos originarios no podemos estar ausentes. Más bien, debemos informarnos y defender los instrumentos legales e institucionales como La Ley Lafkenche, el Convenio 169 de OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales, la Ley Indígena 19.253 y la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI).
En el gobierno de Kast implica que tendremos que proteger los avances y luchar desde los distintos frentes, no solamente como pueblos indígenas, sino que fortaleciendo alianzas con sectores del pueblo chileno que poseen un entendimiento acerca de lo perjudicial que sería perder las bases que nos permiten acercarnos al Buen Vivir desde la perspectiva indígena. Para esto, es necesario comprender que las problemáticas como la contaminación o la escasez del agua, la pérdida de las hierbas medicinales y la deforestación que afectan directamente a los pueblos originarios afectan a la vez a todo aquel que habita este territorio. Por todo lo anterior, el gobierno de Kast es una amenaza latente no solamente para los pueblos indígenas, sino para toda persona que quiera vivir en equilibrio con el entorno y vivir dignamente, ejerciendo sus derechos.
Amulepe taiñ txekan kom pu che»



