San Salvador. – La Asamblea Legislativa de El Salvador, controlada por el partido oficialista Nuevas Ideas, aprobó una reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida y elimina la segunda vuelta electoral, entre otros cambios estructurales. La medida, tramitada de forma exprés y sin mayor deliberación pública, representa un giro preocupante en el sistema democrático del país centroamericano.
La reforma fue aprobada con amplia mayoría oficialista y modifica varios artículos clave de la Constitución. Entre los cambios más relevantes está la extensión del período presidencial de cinco a seis años y la posibilidad de que un presidente sea reelegido de forma indefinida, algo que hasta ahora estaba expresamente prohibido por la carta fundamental salvadoreña.
Además, se elimina la segunda vuelta electoral, lo que significa que bastará una mayoría simple de votos para acceder a la presidencia. La reforma también modifica el calendario electoral, unificando las elecciones presidenciales, legislativas y municipales en 2027, lo que acorta de forma anticipada el actual mandato presidencial.
Desde el oficialismo se ha argumentado que estos cambios buscan “dar más poder al pueblo” y generar “estabilidad jurídica”. Sin embargo, desde sectores opositores y analistas constitucionales, se advierte que se trata de una concentración de poder sin precedentes, que debilita los contrapesos institucionales y abre la puerta a un régimen de carácter autoritario.
La medida se suma a una serie de reformas y decisiones impulsadas por el gobierno salvadoreño en los últimos años, como el control del poder judicial, la destitución de magistrados y la habilitación previa de la candidatura de Nayib Bukele para un segundo mandato consecutivo en 2024, pese a las restricciones constitucionales vigentes en ese momento.
Organismos internacionales han expresado su preocupación por la deriva autoritaria que ha tomado el país bajo la actual administración. Lo ocurrido en El Salvador recuerda que las democracias no siempre se quiebran con un solo acto, sino que pueden ser debilitadas gradualmente desde dentro de las propias instituciones.
Fuente: Revista Factum



