Desarrollada por Vita Activa, NINA es una infraestructura tecnológica que utiliza inteligencia artificial para facilitar el acceso a apoyo psicosocial y conectar a las personas con acompañamiento humano. La plataforma fue creada en Chile para un programa dirigido a periodistas locales en Estados Unidos y propone un modelo en el que la automatización no sustituye el cuidado humano.

La organización Vita Activa lanzó públicamente NINA (Nuestra Inteligencia No es Artificial), una plataforma diseñada y desarrollada desde Chile que explora cómo utilizar inteligencia artificial generativa en servicios de apoyo psicosocial, priorizando la dignidad, la autonomía y los derechos de las personas por sobre la eficiencia tecnológica.

Disponible en nina.support, NINA fue desarrollada inicialmente para MDRnet, un programa de acompañamiento a periodistas locales en Estados Unidos, financiado por Press Forward. Su objetivo es facilitar la recepción, orientación y derivación de solicitudes de ayuda, conectando a quienes necesitan apoyo con acompañantes humano/as.

A diferencia de los sistemas que buscan automatizar completamente las interacciones, NINA fue concebida como una infraestructura que puede utilizar inteligencia artificial, pero también prescindir de ella cuando las necesidades de las personas así lo requieren.

La plataforma incorpora un modelo de supervisión e intervención humana (human-in-the-loop), que busca evitar que decisiones sensibles relacionadas con el bienestar emocional queden exclusivamente en manos de sistemas automatizados.

Una respuesta desde el Sur Global

El desarrollo de NINA comenzó a partir de una experiencia que enfrentó Vita Activa en 2025, cuando sistemas automatizados de inteligencia artificial comenzaron a derivar cientos de solicitudes de ayuda hacia sus líneas de atención, sobrecargando una infraestructura de acompañamiento humano que no estaba preparada para recibir ese volumen de casos.

La situación puso de manifiesto las consecuencias que pueden tener las decisiones de grandes plataformas tecnológicas sobre organizaciones que trabajan con recursos limitados, especialmente en el Sur Global.

La experiencia fue documentada por Vita Activa en el artículo «Cuando la eficiencia de la IA colapsa la infraestructura del Sur Global», publicado en abril de 2026.

A partir de ese episodio, la organización comenzó a explorar cómo aprovechar las capacidades de la inteligencia artificial sin reproducir las mismas dinámicas de automatización que habían afectado sus servicios.

El resultado fue una infraestructura diseñada para ayudar a identificar necesidades, organizar solicitudes y facilitar el acceso a recursos y acompañamiento, manteniendo la atención humana como elemento central.

Inteligencia artificial y derechos humanos

Uno de los principales desafíos que aborda NINA es la relación entre el desarrollo tecnológico y el ejercicio de los derechos humanos, particularmente en contextos donde las personas pueden encontrarse en situaciones de vulnerabilidad.

El proyecto incorpora principios de dignidad, consentimiento, autonomía, participación y cuidado en sus decisiones de diseño.

Esto supone abordar preguntas que no siempre forman parte de la discusión sobre innovación tecnológica: quién toma las decisiones, quién se beneficia de la automatización, quién asume sus costos y qué posibilidades tienen las personas de cuestionar o rechazar una intervención automatizada.

Desde esta perspectiva, NINA busca demostrar que la incorporación de inteligencia artificial no tiene por qué ser un objetivo en sí mismo, sino una herramienta cuya utilización debe evaluarse según las necesidades y los derechos de quienes reciben apoyo.

En el artículo «Prometer una IA centrada en el ser humano es insuficiente. Por eso desarrollamos NINA», publicado con motivo del lanzamiento, Vita Activa plantea que una de las decisiones más importantes al diseñar tecnología puede ser, precisamente, optar por no utilizar inteligencia artificial.

La organización resume esta perspectiva en una distinción fundamental: «Una máquina no puede cuidar. Las personas sí».

Tecnología desarrollada desde Chile

El lanzamiento también pone de relieve la posibilidad de desarrollar soluciones tecnológicas desde Chile para responder a necesidades de comunidades internacionales, sin adoptar necesariamente los criterios de crecimiento, automatización y eficiencia que predominan en la industria.

NINA fue concebida y desarrollada en Chile por Vita Activa, con la colaboración tecnológica de Claudio Jerez, de Warp Media, para su implementación en el programa MDRnet en Estados Unidos.

Más que construir un chatbot que simule empatía, el proyecto busca utilizar las capacidades de la tecnología para fortalecer las redes de cuidado existentes y facilitar el encuentro entre personas que necesitan ayuda y quienes pueden ofrecerla.

Su desarrollo abre también una discusión sobre el papel que pueden desempeñar las organizaciones de la sociedad civil del Sur Global en la creación de tecnologías que incorporen criterios de derechos humanos desde su diseño, en lugar de limitarse a adoptar herramientas desarrolladas por grandes compañías tecnológicas.

Con este lanzamiento, Vita Activa presenta NINA como un primer experimento práctico para explorar los límites y las posibilidades de la inteligencia artificial en servicios de apoyo humano, en un ámbito donde las decisiones tecnológicas pueden tener consecuencias directas sobre el bienestar de las personas.

La plataforma está disponible para conocerla y explorarla en https://nina.support.

Ana Arriagada

Periodista de la Universidad de Santiago de Chile, graduada del programa ejecutivo de innovación y liderazgo en medios de la Craig Newmark Graduate School of Journalism de CUNY. Co fundadora y directora...

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