Que en la Cámara de Diputados se aprobara la idea de legislar acerca del retiro del 10% de la plata que la gente mantiene en las AFP, tiene loca y a punto del patatús al sector político que con más fuerza ha defendido históricamente sus privilegios de clase. Pudo haberse evitado llegar a esta medida desesperada, pero para ello se requería un Presidente capaz, empático y honesto, es decir, todo lo que no es Piñera.

*Lautaro Guerrero

La idea de legislar acerca del retiro del 10% de los fondos de pensiones acumulados por los trabajadores en las AFP, que se impuso en la Cámara de Diputados con dos votos más de los necesarios (95 en lugar de 93), para que la iniciativa fuera sometida a trámite legislativo, tiene desde la noche de este miércoles con tiritón de pera a la “industria”, a los inversionistas, a toda esa tropa de sinvergüenzas que viene por décadas usufructuando de un sistema abusivo y expropiatorio, y a una derecha que no puede entender cómo, con votos de su propio sector (cuatro UDI y nueve RN), pudo prosperar esta iniciativa.

¿Quiénes fueron estos “díscolos” que soportaron la gigantesca presión que sobre ellos se ejerció? Vale la pena mencionarlos, para que sus electores tengan claro de qué lado se pusieron a la hora de los quiubos. Los UDI fueron Pedro Pablo Alvarez Salamanca, Celso Mellado, Virginia Troncoso y Christian Moreira -hermano del zopenco senador-, al que incluso se le apagó la tele en plena sesión y debió ser rápidamente atendido para estabilizarlo. Los RN fueron Pablo Prieto (independiente de la bancada), Erika Olivera, Hugo Rey, Ramón Galleguillos, Leonidas Romero, Aracely Leuquén, Andrés Celis, Miguel Mellado y Eduardo Durán.

Como esto fue un gol de media cancha de la iniciativa, es del todo natural que, desde el Ejecutivo hacia abajo, los derechistas estén, a estas alturas, cercanos al soponcio, a punto del patatús y presos de una histeria como no se veía desde que Salvador Allende ganara las elecciones presidenciales para el período 1970-1976, dejando definitivamente “out” a “Don Jorge”. Y es que, si en aquella oportunidad la manoseada y repetida “campaña del terror” no les había resultado, eso en ningún caso significa que esta vez -a punto de un primer paso que sólo es el prólogo de una ambición popular mayor, como lo es el término definitivo de este sistema de previsión aberrante- vayan a desechar utilizar una vez más, y cuantas veces sea necesario, el miedo habitual del perraje cuando los patrones les ladran.

La sola aprobación de que esto se discuta en el Congreso, con todo lo que ello significa para aminorar la ilusión ingenua de la gente, los tiene verdaderamente locos. Mientras “Frau” Evelyn Matthei señalaba que de aprobarse esta idea “Chile se va a incendiar”, las AFP comenzaron, ya en la madrugada de este jueves, es decir, recién triunfada una moción que debe superar una serie de trámites legislativos, a enviar cartas a sus afiliados para informarles que lo que se viene para ellos deja chiquitito el Armagedón bíblico si tienen la peregrina idea de retirar una parte mínima de la plata que supuestamente les pertenece.

¡Estos caraduras nunca antes se habían preocupado de las pensiones miserables que entregan!

Como no podía ser de otra manera, el padre de este sistema abusivo y ladrón, el sociópata José Piñera, hermano del que te dije, salió a defender su deforme criatura parafraseando a Sir Winston Churchill. Hay caras de raja y este, que parece increíble que todavía camine libre por las calles cuando debiera estar en Colina 1, como cualquier delincuente de cuello y corbata de un país normal y decente.

Con una empatía y un corazón que se ha echado de menos en casi cuatro décadas de creación de este esperpento de previsión, los caraduras ejecutivos de las AFP hacían patente su preocupación por la dimensión que tendrían las pensiones futuras si los afiliados retiran su 10%, calificándolas poco menos que de “miserables”. ¡Cáchense la ondita y la patudez de estos sinvergüenzas…! Cualquiera creería que las pensiones actuales son buenas. O que ellos alguna vez se han preocupado de mejorar aunque fuera en parte un sistema que, desde 1981 y hasta ahora, sólo ha producido pensionados que con suerte llegan a fin de mes sobreviviendo a todo tipo de pellejerías, cuando no viviendo de la caridad de sus hijos y familiares.

Jubilado que recibe 279 mil pesos mensuales protesta contra las AFP. Fotos: Manuel José Pincheira S. bajo licencia Creative Commons.

Gino Lorenzini, economista de “Felices y Forrados”, que tuvo que apretar cachete con toda su familia a Londres luego de recibir amenazas de muerte por desnudar las frescuras de esta tropa de mafiosos, señaló que, considerando los ahorros que la gente tiene, y en el evento de que los afiliados nunca restituyan nada de lo sacado, como no es, por lo demás, la idea del proyecto, la baja mensual de las pensiones fluctuaría entre 4 y 20 lucas.

En estas horas negras para la derecha, y de esperanza para una gran cantidad de afiliados que están con la soga el cuello, han salido a la luz pretéritos videos que hablaban de las bondades que tendría este sistema de capitalización individual, que anulaba el antiguo sistema de reparto. Eran los primeros meses de 1981 y el sociópata José Piñera, hermano del Payaso que todavía funge como Presidente, le presentaba muy orondo y seguro de sí mismo su invento al Dictador patán que usurpaba La Moneda.

Capaz que ya en aquel tiempo le presentara su idea como un Mercedes Benz para el rotaje. O a lo mejor, como eran de la misma ralea y entre bueyes no hay cornadas, le contó la firme: se trataba de que, con la plata de los trabajadores, iban a mover la Bolsa de Valores, activarían la economía, iban a tener plata fresca los bancos para prestarles a los arriesgados empresarios e inversionistas y hasta a la propia gente, que iba a pagarles a estos usureros suculentos intereses por esa misma plata que teóricamente -pero sólo teóricamente-, le pertenecía.

Era el robo perfecto. Y además legal, como le ha gustado siempre a la derecha. La idea era tan atractiva que, para que el perraje enganchara, hasta le ofrecían un descuento previsional del 7% en lugar del 10% que existía. Le prometían además que, cuando llegara el momento de su jubilación, lo haría con el 100% de lo que habían sido sus últimos emolumentos.

La campaña fue tan intensa, tan brutal, que el machacón eslogan para cambiarse del viejo sistema al nuevo era “¡No seai quedao…!”. Un eufemismo para no decirte derechamente que eras un huevón, o un completo pelotudo, si no te subías al Mercedes de Pepito Piñera.

Lo paradojal es que quien finalmente le dio el visto bueno a esta sinvergüenzura -el Dictador ignorante, inculto y rasca, además de asesino y ladrón-, decidió quedarse abajo del “Meche” que se le iba a ofrecer a la gallada. En otras palabras, las Fuerzas Armadas quedaron al margen de esta presunta maravilla, por lo que no es extraño hoy que las jubilaciones de marinos, aviadores, milicos y pacos, en ciertos casos hasta quintupliquen las que reciben los simples civiles.

¿Cómo no sospechar entonces que “Daniel López”, que estaba muy lejos de ser una lumbrera, supo desde un comienzo por datos que le dieron que esta pomada era sólo para embaucar giles con los cuentos que siempre vende la derecha?

Esto de poder retirar un 10% de los fondos es, desde luego, una medida desesperada para intentar tranquilizar al populacho denominado pomposamente “de clase media”, que a estas alturas ve con espanto que está a punto de perderlo todo. Sin trabajo, sin ingresos, son millones los que experimentan día a día -y despiertos- la pesadilla de perder la casa que con tanto esfuerzo compraron, o a ser desalojados por el no pago del arriendo. Si algo entra, y como es lógico, la prioridad es parar la olla y darles de comer a los cabros chicos, que no entienden -y en buena hora- de IFE, préstamos blandos, subsidios y otras vainas.

Inocentes y sanos ellos, tienen además la inmensa fortuna de no escuchar las sandeces que prácticamente día a día, y como disco rayado, emite el “chico, feo y tonto” Presidente, como lo calificó el ex timonel de RN, Carlos Larraín.

¿Con amigos como esos, para qué querís enemigos, agilao?

¿Pudo haberse evitado esta medida desesperada votada por 95 diputados que al parecer tienen mucha más calle que sus colegas que se opusieron o -mariconamente- se abstuvieron, como el inefable Pepe Auth, que se podrá jubilar como parlamentario, pero nunca de sinvergüenza y cara de raja? Por supuesto que sí. Pero ello habría podido ocurrir de haber estado habitada La Moneda por un tipo al menos criterioso, pero no por este zopenco, que primero privilegió la economía por sobre la salud de las personas y luego, cuando le hicieron ver la tremenda crisis sanitaria que había producido su ineptitud, ha estirado una y otra vez la cuerda, retaceando al máximo la ayuda que necesita en forma urgente la gente.

A cualquier otro se le podría haber creído que, su sentido de “estadista”, lo llevaba a cuidar los recursos fiscales. Que ese mismo sentido lo lleva a oponerse a esta iniciativa parlamentaria de retirar el 10%. En otras palabras, que está cuidando el futuro previsional de las personas porque, al final de cuentas, él ya no estará en Palacio cuando supuestamente se produzcan las crujideras que provocará esta “tremenda irresponsabilidad” votada en la Cámara de Diputados. A cualquiera se le habría dado crédito, pero no a Piñera, un pelafustán que sólo pretende mantener a troche y moche un sistema de AFP fracasado que, sin embargo, ha llenado de plata a los mismos de siempre.

En esto también ha estirado la cuerda al máximo. Ha llegado siempre tarde, como llega tarde a todo, excepto que se trate de un negocio donde puede agarrar algo. ¿Cuánto costó que se diera cuenta de que con esta pandemia no se jugaba? ¿Cuánto costó que lo convencieran de que la gallada más pobre y miserable de este país, denominada eufemísticamente “los más vulnerables”, necesitaba urgente una ayuda del Estado para no morirse de hambre? ¿Cuánto para que se diera cuenta de que aquellos trabajadores informales, es decir, sin contrato, pedían a gritos que se les diera una mano porque el boleteo no sólo escaseaba, sino que hasta había desaparecido del todo? ¿Cuánto para que se enterara de que esa “clase media” chilena, que cuenta con mayoritarias capas de simples pobres disfrazados, también requería urgente una ayuda urgente del Estado?

Sebastián Piñera desplegando el plan «Alimentos para Chile» en las comunas de la Región Metropolitana. Fotografía: Prensa Presidencia de la República.

Todo ha sido tardío, además de insuficiente. En su enorme ignorancia, mezclada con una aguda insensibilidad, ofreció a los más pobres y desvalidos como gran cosa unas pocas lucas, unas pichiruches cajas de alimento que con suerte duraban para cuatro o cinco días. Pero tampoco faltó la “letra chica”. Además de tener que estar inscritos en el “Registro Social de Hogares”, la publicitada ayuda tampoco era para todos. Poblaciones enteras, y para qué decir los campamentos, se quedaron igual que gato mirando para la carnicería.

Dicen que ya vienen las cajas 2.0, aunque para cuando lleguen ya van a estar armándose quizás cuántas peloteras en las calles, como ocurrió ya en varios sectores populares luego del primer anuncio tan chanta como rimbombante.

Con la pomposamente denominada “clase media” fue lo mismo. La oposición, e incluso políticos de gobierno, desde marzo le venían advirtiendo que la cosa se descomponía día a día, pero él, como si lloviera. Al final, con la acostumbrada fanfarria y nulo espíritu crítico, apareció en los patios de La Moneda para anunciar una ayuda “necesaria, justa y robusta”, como acostumbra a decir el tipo de los eternos tres adjetivos. Pero, además de venir también con “letra chica”, aparte de rasca dejaba fuera a miles que el famoso “Registro Social de Hogares” no considera para nada, porque para el sistema simplemente no existen.

O cuentan con datos de los tiempos de la Bachelet, cuando existía parecida sinvergüenzura a la de ahora, pero al menos había pega.

Sólo cuando se percató de que el implacable “lobby” ejercido sobre los parlamentarios “díscolos” de Chile vamos ofrecía de igual modo fisuras que hacían más que probable que la idea del retiro del 10% prosperase, mandó rápidamente a tres de sus “gomas” a mangonear a Valparaíso. El ministro de Hacienda, Ignacio Briones; el de Desarrollo Social, Christian Monckeberg; y el de la Segpres, Claudio Alvarado, tuvieron que apelar a toda su capacidad de persuasión para intentar enrielar a los que se estaban “dando vuelta la chaqueta” y uniéndose a la oposición en el apoyo de esta idea “apocalíptica”.

¿Cómo entonces no se nos iba a ir casi cortado el Moreira chico?

Acá en Santiago, mientras, Piñera sacaba otra culebra: la ayuda para la clase media iba a mejorar sustancialmente, pero por favorcito no toquen a las AFP, que aparte de ser una tenebrosa creación de mi hermanito, en estas cuatro décadas de vigencia nos han hecho enormemente felices a todos. Entiéndase por “todos” a inversionistas y empresarios.

El nuevo plan chanta de ayuda fue bautizado como “2.0 plus” en la víspera de la histórica votación en la Cámara. Sin embargo, aprobada la idea de legislar, no hay que descartar que el Payaso saque otra culebra, más grande y más colorida: un “Plan 2.0 plus ultra”.

Todo sea por mantener hasta donde se pueda esta flagrante sinvergüenzura que significan las AFP, es decir, Asociación de Frescos y Pillines.

Sin embargo, conociendo el Congreso, a los políticos despreciables que tenemos y la forma como sabemos que opera “la cocina” del Parlamento, es muy probable que, entre vítores y discursos para la galería, la iniciativa quede finalmente tan desvirtuada de su sentido original que las AFP pueden hasta transformar en legítimas y legales las comisiones fantasmas que actualmente cobran mañosamente, y que les significa a la “industria” la no despreciable suma de 500 milloncitos extras de dólares al año.

Platita que por cierto no mejora ni siquiera un ápice las pensiones de los trabajadores, pero engordan en cambio que es un gusto las cuentas corrientes de dueños y ejecutivos “de confianza”.

También puede ser, y esto es lo más probable, que tú y tu gobierno tan vergonzoso como para la risa veten el cuerpo legal que permitiría el retiro del mentado 10%. Si ya lo hicieron respecto del no corte de los servicios básicos, defendiendo descaradamente a las empresas por sobre las necesidades de la gente, seguro que por mantener incólume la sinvergüenzura de las AFP serán capaces de eso y de mucho más.

Te queda, por último, tontorrón sinvergüenza e inepto, el inefable Tribunal Constitucional, entelequia hecha a la medida para defender intereses de clase. Llévales el paquetito y de seguro se ponen de tu lado, si al final son todos de los mismos.

Pero te tenemos malas noticias, Payaso.

La mala noticia es que, con pandemia o sin pandemia, el Plebiscito de octubre 25, ganado en las calles al costo de ciegos, tuertos, apaleados y presos, va igual, sí o sí.

Y te aseguro que esa derrota te va a doler mucho más que la que tuviste viendo casi millón y medio de personas marchando por las calles y pidiendo a gritos tu salida. Más que el haber quedado en ridículo comparándonos con Italia respecto del enfrentamiento de la pandemia. Más que esta histórica derrota que el miércoles por la noche sufriste tú y toda la tropa de sinvergüenzas que se adueñó de este país aventada la Dictadura, cuando a todos nos quedó claro que las AFP están perdiendo aceleradamente su condición de sagradas e intocables con la que ustedes han querido revestirlas.

El pueblo, que demostró su hartazgo a partir del 18-O, sólo está tomando vuelito, Payaso ridículo. Ruega, como seguramente estás rogando, que esta maldita pandemia se siga prolongando, porque a la hora que pare a voh y a todos los sinvergüenzas de la política les va a llegar al perno.

De la Constitución maldita del tirano no va a quedar nada, excepto aquellos artículos que todo cuerpo de esta índole considera, sea aquí o en la Cochinchina. Y de las AFP tampoco, porque la gente hace rato ya cachó que constituyen un gigantesco y escandaloso fraude.

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