La propuesta es mirar el momento democrático chileno desde una perspectiva política e histórica comparada, analizando experiencias internacionales donde distintos países tomaron medidas políticas decisivas que tuvieron impacto positivo en sus sistemas de protección social.

Por Rodrigo Yáñez R. (*)

Aprovecho de redactar esta columna a partir del libro que publicamos recientemente con dos colegas, Paula Cubillos y Natalia Slachevsky. El Estado social de mañana: diálogos sobre bienestar, democracia y capitalismo (Editorial LOM) recoge las entrevistas que sostuvimos con tres destacados intelectuales europeos, Göran Therborn, Philippe Van Parijs y Nicolas Duvoux, que han dedicado parte de su vida académica al estudio del Estado social.

¿En qué puede contribuir este libro y la experiencia intelectual de estos tres académicos para el caso chileno? Estas conversaciones permiten interpretar a la luz de otras experiencias qué tipo de deriva podría tener el conflicto sociopolítico en que se encuentra la sociedad chilena en estos momentos. Un conflicto que ha dado suficientes evidencias para considerar que lo que está en juego, más allá de la violencia que ha desbordado los niveles acostumbrados desde el retorno de la democracia, es la orientación de la acción del Estado en la vida política y social chilena. 

Un ejemplo son los procesos sociopolíticos que experimentaron Francia, Gran Bretaña o los países escandinavos en la primera mitad del siglo XX. En esos entonces, estas sociedades tomaron medidas políticas decisivas en la conformación de los Estados providencia que aún regulan, aunque no exentos de modificaciones, los sistemas de protección social de estos países. Estados sociales que, como menciona Philippe Van Parijs, han permitido, literalmente y porque insiste que es necesario no banalizar, que miles de personas no mueran de hambre frente a las crisis económicas que ha experimentado la región. 

A contrapelo de la imagen a veces idílica que se tiene de los países europeos occidentales, y en particular de los países escandinavos, los autores destacan la alta tensión política y social que rebosó estas regiones en aquellos años. 

La construcción del Estado social sueco, y en especial el sistema de pensiones, fue objeto de altas disputas políticas que polarizaron al extremo la sociedad.  Esto significó que en la década de 1950 se realizaron una serie de elecciones, incluidas un referéndum y una elección parlamentaria extraordinaria, para definir las bases del modelo de jubilaciones. 

En ese proceso el sector progresista no obtuvo una victoria por grandes márgenes, pero al final ganó y la oposición tuvo que adaptarse y acomodarse a los cambios. Asimismo, y haciendo un claro parangón con la actualidad, ninguna de las consecuencias negativas que habían pronosticado los sectores más conservadores se materializó y las personas comenzaron a obtener beneficios evidentes de las reformas suscritas en los años que sucedieron las reformas.

Casos exitosos en otras regiones del mundo

No solo en la historia europea se encuentran casos exitosos, sino también en la historia reciente de diversos países y territorios que lograron introducir reformas progresistas y que modificaron el protagonismo del Estado en el aseguramiento de derechos sociales y su implicancia en la arquitectura de los sistemas de protección social.

Tal es el caso de México y su programa de pensión universal para los adultos mayores implantado luego de décadas de reformas neoliberales en los años ochenta y noventa. En un principio, y sobrellevando un fuerte rechazo por parte de la oposición cuando López Obrador fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal entre los años 2000 y 2005, el programa comenzó operando solo como modelo en Ciudad de México. Sin embargo, el programa se hizo altamente popular y terminó transformándose en política nacional, aumentando su cobertura de manera creciente a través del tiempo e integrando cambios en la edad de jubilación y otros criterios

El caso del programa Bolsa de Familia instaurado el año 2003 en Brasil también aparece en el relato de los entrevistados. Un programa de transferencias de ingreso que proporciona ayuda financiera a las familias más pobres de Brasil y ha logrado sacar de la pobreza a millones de individuos. Este programa también fue el resultado de un debate álgido, que aun sigue siendo fuertemente cuestionado por la oposición, pero que a pesar de ello no han podido desarticular.

Situación similar a lo que ocurrió en la ciudad de Delhi, en India, durante la década del 2000, cuando los sectores populares y las clases medias generaron una coalición amplia para luchar contra los precios del agua, la electricidad y exigir mayores regulaciones contra el hostigamiento de la fuerza policial corrupta. Pese al primer rechazo a las demandas ciudadanas, el movimiento alcanzó a construir una mayoría que los llevó al gobierno de Delhi, logrando impulsar su agenda reformista. Se generaron cambios directos en la vida cotidiana de miles de personas que tuvieron una muy buena evaluación y posteriormente se expandieron al resto del Estado de Delhi.

Los entrevistados también presentan casos exitosos de coaliciones progresistas en Yakarta, Irán y otros espacios en el globo, y cómo lograron instaurar reformas que transformaron el Estado social.

Sin duda estos casos poseen características particulares y distintas de lo que ocurre actualmente en Chile, pero nos muestran que la salida política de estos momentos democráticos tiene efectos directos en la configuración de los tipos de Estado y los sistemas de protección social asociados.

Tal vez esta simple conclusión y no otra debería primar ante todo lo dicho en esta columna. Para ilustrar que lo que está en juego hoy en el debate político, más allá de la violencia, las acusaciones constitucionales, las ideaciones sobre pulsiones adolescentes y el ruido que ensordece las calles, es que Chile está frente a una posibilidad histórica de construir un cambio de rumbo.  

(*) Rodrigo Yáñez Rojas es Investigador Principal de RIMISP – Centro latinoamericano para el desarrollo rural. Es doctor en Sociología en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, París, Francia; master en Sociología en la EHESS y antropólogo social de la Universidad de Chile. 

Fotografía: Protestas chilenas en Puerto Montt, 2019. Natalia Reyes Escobar, bajo licencia Creative Commons.

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