Una de las principales víctimas que nos reserva la crisis sanitaria del Covid-19 es el neoliberalismo que se nos impuso a sangre y a fuego en Dictadura, ese sistema que nos muestra toda su inutilidad para prevenir la propagación del virus, evitar el colapso en hospitales y anticiparse al desplome económico.

Por de pronto, el sistema de pensiones, una de las vigas maestras que lo sostiene, acusa grietas demasiado profundas debido a su probada incapacidad para pagar pensiones y a su naturaleza injusta y reñida con la seguridad social que necesitamos para encarar un futuro incierto. Esa injusticia tiene un número: en pocas semanas, las AFP han perdido más de 40 mil millones de dólares. Y hasta ahora los jubilados no aparecen en ninguna parte del discurso presidencial.  

Tres son las medidas que el movimiento No Más AFP pide a los parlamentarios para evitar el desangramiento del fracasado y anómalo sistema de capitalización individual, y que bien las sintetiza la dirigente Carolina Espinoza: permitir usar los ahorros previsionales para paliar la violenta reducción de ingresos producto de la cuarentena con una reposición de fondos a cargo del Estado; que toda recaudación por ahorro forzoso sea reorientado a los bolsillos de los trabajadores, y no a las AFP; y la derogación del decreto 3.500 que da vida al fracasado sistema previsional chileno.

Pero nada de eso ha ocurrido en estos días. “En vez de pensar en el bien común, a pesar de esta enorme crisis que enfrentamos, vemos con estupor cómo el Gobierno profundiza el modelo económico donde todas las medidas paliativas y sanitarias priorizan la economía a la salud de la gente”, señala Espinoza, lo que Luis Mesina comprueba con las decisiones de empresas que “están cerrando temporalmente sus puertas para no pagar los salarios, cosa que ocurre en Starbucks, H&M, La Polar, etc., medidas que atentan contra los trabajadores. Tenemos que cuidarnos porque no lo harán quienes nos gobiernan”, indica Mesina, quien anuncia que, pese a una cuarentena cuyo término resulta difícil de visualizar, persistirá en la campaña que permita crear un sistema de seguridad social cuya implementación pasa por erradicar un “sistema oprobioso” que, tal como sostiene, “va a caer, le guste o no a la Nueva Mayoría”, coalición que gobernó en Chile y cuyos representantes en el Congreso, tal como pudimos verlo en los últimos días en el Senado, todavía se niegan a enterrar, a excepción de los senadores Yasna Provoste, Alejandro Navarro y Juan Ignacio Latorre.

Esos son los ejes del comunicado dado a conocer por la coordinadora:

Para eso resulta clave echar abajo el último sostén conceptual del sistema: la idea –errónea pero extendida- de que las pensiones mejorarán en la medida que más dinero vaya a parar las cuentas individuales, opción que aún sigue siendo mayoritaria en las encuestas, en circunstancias que el único sistema que podrá cumplir con la misión de pagar pensiones será aquel basado en el reparto solidario, que es lo habitual en la inmensa mayoría de países.

Para instalar un sistema de seguridad social es necesario, según Mesina, “derribar la instalación cultural paradigmática, esta deformación de la meritocracia por quienes han dirigido el Estado”, agrega Mesina, quien recuerda que así, bajo este paradigma individualista, “el 96% de los trabajadores está condenado a pensiones menores al ingreso mínimo”.

El Soberano

La plataforma de los movimientos y organizaciones ciudadanas de Chile.

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