La doctora Oriele Núñez, directora programática de salud de la Fundación Progresa explica que la autoridad sanitaria y el gobierno han entregado señales confusas a la población sobre cómo actuar en una pandemia. También comentó cómo debería ser el enfoque sanitario del gobierno y que, si bien para el 2021 no hay certeza de una disminución de contagios, se debe seguir avanzando en mejorar las condiciones sanitarias.

Los contagios activos en Chile siguen al alza y preocupan enormemente a las autoridades sanitarias. El pasado jueves 10 de diciembre la región Metropolitana retrocedió a Fase 2 e incluso ya se habla de que estamos viviendo una segunda ola de contagios. Conversamos con la Doctora Oriele Núñez directora programática de salud de la Fundación Progresa sobre las señales que ha estado enviando el gobierno de Sebastián Piñera a la población respecto a las medidas durante la pandemia, la falta de trasparencia en la entrega de datos y la poca integración de mesas de trabajo por parte del Ministerio de Salud y cuál es su análisis en relación a la situación sanitaria para el próximo año.

¿Cómo califica o analiza las señales que ha estado enviando el gobierno hacia la población con respecto a los cuidados durante la pandemia?
Las acciones del gobierno y su autoridad sanitaria se pueden calificar como contradictorias y confusas, por lo tardías en su aplicación, por lo insuficientes y por la poca o nula información. Además, impresiona la desconexión con la realidad que viven la mayoría de las comunas de Chile y sin una estrategia sociosanitaria con objetivos claros.

Desde antes de la llegada de la pandemia a Chile, en marzo 2020 se escuchaban frases grandilocuentes como “estamos mejor preparados que Italia” o tenemos el “mejor sistema del planeta”, sin embargo, a la fecha tenemos que lamentar más de 20 mil fallecidos y 550 mil casos de covid 19 en todo el territorio nacional. 

Con la declaración de que “la cuarentena es absurda”, al comienzo de la pandemia, la medida en RM se instala después de meses de exigencia tanto de la comunidad científica como de la ciudadana. La autoridad sanitaria muestra una posición de negacionismo ante la urgencia de adoptar medidas para disminuir la propagación del virus, sin control de casos, con muchas personas graves y aumentando significativamente los fallecidos.

En junio de 2020 el ex ministro Mañalich formaliza la participación de la atención primaria de salud en las políticas gubernamentales del control de la pandemia, no obstante, sus trabajadores/as, ya habían comenzado acciones sanitarias promocionales, preventivas y de trazabilidad en los territorios. La última monitorización de la estrategia de Testeo-Trazabilidad y Aislamiento (TTA) de octubre 2020, realizada por el Dpto. de Atención Primaria, la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y otras instituciones, señalaba que “Un 57% de los centros refiere que los recursos humanos son insuficientes para la correcta implementación de la estrategia TTA”.

Si bien se crea una mesa covid19, esta no incluye la presencia ni participación de todos los trabajadores/as de la salud, lo que debilita cualquier manejo optimo en el terreno. Estudios de Agosto 2020 hecho por Confedeprus y la Universidad Católica de Valparaíso dan cuenta del desgaste físico y mental de los trabajadores y profesionales de la salud en todo el país.

Se suma, a todo lo anterior, la falta de trasparencia en la entrega de datos e información necesario para un análisis integral y colaborativo, situación que se ha mantenido hasta la fecha y cuya máxima expresión se podría reflejar en la lentitud y múltiples explicaciones y obstáculos del ministro París para entregar los correos a la corte suprema. Estos elementos explican por qué las decisiones sanitarias gubernamentales han sido tardías e insuficientes.

Nuestra propuesta es que el enfoque sanitario actual debería apuntar hacia:

1. Recuperar el nivel de trazabilidad, seguimiento y aislamiento de casos.

2. Trasparentar la información para contar con la mejor estrategia sanitaria según recomendaciones científicas.

3. Una atención primaria de salud robusta y reforzada, con participación plena desde el análisis del diseño, ejecución de la estrategia sanitaria, pasando por asegurar la logística en el territorio, teleasistencia, recambio de equipos de salud, mayor dotación profesionales, técnicos/as, y administrativos/as.

4. La logística requiere dotar de vehículos, abastecer de celulares y/o de tablet que contenga conexión directa con las fichas clínicas y poder tomar decisiones in situ. Coordinación directa de equipos del territorio con medico/a gestor para hospitalizaciones y/ o residencias sanitarias.

5. Educación continua a la ciudadanía sobre temas cotidianos como: Uso de la mascarilla, cuando acudir a un centro de salud, etc.

¿Estamos preparados para un rebrote?
-No, me parece que no estamos preparados. Aún no hemos logrado un control del primer brote. En la pregunta previa se mencionan varios puntos que deberían mejorar y si esto no ocurre, difícilmente se puede esperar algo diferente.

Un elemento muy sensible es el desgate físico y mental de los equipos de salud, quienes no han tenido recambio, desde las autoridades sanitarias no hay garantías de la estabilidad en sus condiciones y beneficios laborales.

Un estudio de agosto 2020, sobre la salud mental de trabajadores/as  hecho por Confedeprus (Confederación Democrática de Profesionales de la Salud) en conjunto con la Universidad Católica de Valparaíso mostró asociación importante entre “desgaste profesional y riesgos psicosociales laborales”, junto con eso  “los/las profesionales en promedio están severamente afectados/as por el Desgaste Profesional”, cabe destacar que el 75 % son mujeres quienes además de su función profesional suscriben su rol en labores domésticas. 

En este mismo estudio se plantean una serie de propuestas tanto para la reparación de la salud de los equipos entre las que se cuentan un descanso compensatorio, reconocimiento explícito de la labor, metas sanitarias cumplidas, además de estrategias que apuntan a fortalecerlas con unidades de salud para trabajadores con equipos Biopsicosociales interdisciplinario.

En estas últimas semanas ante la negación por parte del gobierno de aplicar estas propuestas, los/as trabajadores han sumado otro elemento de desgaste, la movilización y el paro de trabajadores/as de la salud para presionar a las autoridades a reconocer estos mínimos necesarios para seguir desempeñándose con calidad.

Sabemos que el contexto actual es incierto, pero ¿se tiene alguna certeza sobre si el próximo año mejorarán las condiciones sanitarias?
En mi opinión, no hay certezas, no obstante, se debe seguir avanzando para mejoras continuas de las condiciones sanitarias tanto en el control de la pandemia de manera de disminuir el impacto negativo en la vida de las personas, como en la búsqueda y aplicación de una inmunización efectiva y eficaz.

Hoy vemos a nivel mundial varias vacunas en etapa de aplicarse a gran escala y eso es muy positivo. El gran desafío de la vacuna ideal es lograr conjugar una máxima inmunidad en la persona, (en tiempo y en intensidad) con mínimos efectos adversos.

En particular en Chile, es fundamental reforzar los equipos de salud, vale decir, aumentar dotaciones. Garantizar todas las medidas de protección personal, asegurar residencias sanitarias para trabajadores/as, recambio en los equipos de salud de manera de hacer frente al desgaste físico y sobre todo mental,  que hoy ya sufren ante la incertidumbre y la amenaza del virus constantemente en su labor. Mejorar la logística para realizar sus laboras asistenciales en todos los niveles.

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