La conmemoración de los 30 años de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Beijing en 1995, fue ocasión para reunir a parte de la delegación chilena que participó en ese histórico encuentro, donde se aprobó la Plataforma de Acción de Beijing, considerada hasta hoy la hoja de ruta más transformadora y ambiciosa para la igualdad de género a nivel mundial.

En un conversatorio encabezado por la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Gloria de la Fuente, las y los representantes de la delegación chilena compartieron su experiencia sobre los intensos procesos de negociación, el rol de las organizaciones de la sociedad civil y los aprendizajes que dejó un evento que convocó a más de 17 mil personas entre gobiernos y activistas de todo el mundo.

El impacto en Chile

La Plataforma de Acción de Beijing marcó un cambio de época. En Chile abrió paso a transformaciones profundas en materia de género, como el impulso de leyes contra la violencia hacia las mujeres, el avance en igualdad salarial y corresponsabilidad, la creación del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género y, más recientemente, la Política Exterior Feminista que orienta el trabajo del país en el escenario internacional.

“Beijing no fue solo una reunión: fue un punto de inflexión histórico que marcó un antes y un después en el compromiso global que nos convoca”, señaló de la Fuente, enfatizando que la conmemoración no es solo un aniversario, sino también una oportunidad para renovar el compromiso colectivo con los derechos humanos de las mujeres y niñas.

Un proceso vivo

En 2025 se cumplen tres décadas de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. Este aniversario reafirma que la igualdad de género sigue siendo un desafío pendiente y urgente: “El compromiso de Chile es claro: seguir trabajando, entendiendo que sin igualdad de género no hay desarrollo sostenible ni paz duradera”, recalcó la subsecretaria.

La Declaración de Beijing identificó 12 áreas prioritarias de acción, que van desde el empleo y la economía hasta la participación política, la paz, el medio ambiente y el fin de la violencia contra las mujeres. Más que un documento, fue una invitación a la acción: cada cinco años, los países deben evaluar avances y obstáculos, recordando que la igualdad de género no puede ser postergada.

Beijing hoy

Treinta años después, la Plataforma de Acción de Beijing se mantiene como el plan mundial más amplio y visionario para el empoderamiento de las mujeres. El encuentro con la delegación chilena que estuvo presente en 1995 es también un recordatorio de que los compromisos asumidos entonces siguen vigentes, y que el feminismo, el activismo juvenil y los movimientos sociales continúan empujando para que las promesas se conviertan en realidades.

Avances logrados en el campo de los derechos de las mujeres

  •  Más protección jurídica para las mujeres y niñas: la Plataforma de Acción de Beijing detonó una postura mundial contra la violencia de género. Se promulgaron 1.583 leyes para abordarla en 193 países, frente a tan solo 12 países en 1995. Estos instrumentos legislativos incluyen 354 estatutos contra la violencia doméstica. En la actualidad, algunos países están actualizando su legislación para adaptarla a las nuevas formas de violencia relacionadas con la tecnología.
  • Servicios y apoyo para las personas supervivientes: los Gobiernos acordaron proporcionar refugio, asistencia jurídica, asesoramiento y atención sanitaria a las personas supervivientes de violencia. Estas medidas que salvan vidas están disponibles actualmente en la mayoría de los países. Más de 100 países han capacitado a sus cuerpos policiales en materia de apoyo a las personas supervivientes, un paso muy importante para que se haga justicia y para prevenir la violencia contra las mujeres.
  • Empoderamiento económico de las mujeres: entre los avances logrados desde 1995 cabe citar la proliferación, a escala prácticamente mundial, de leyes que prohíben la discriminación por razones de género en el ámbito del empleo. Han surgido nuevos servicios destinados a aliviar la pesada carga del trabajo de cuidados no remunerado que soportan las mujeres, y las brechas de género se han ido cerrando en todos los niveles educativos.
  • Las mujeres en la consolidación de la paz: de los 19 planes de acción nacionales sobre las mujeres, la paz y la seguridad que había en 2010 a los 112 que tenemos en la actualidad, la Plataforma de Acción de Beijing ha empoderado a las mujeres para asumir un papel de liderazgo en la resolución de conflictos, la consolidación de la paz y la impartición de justicia contra la violencia sexual en las zonas de conflicto. Sin embargo, es necesario intensificar los esfuerzos de manera considerable para implementar estos planes y dotarlos de recursos.

Obstáculos que dificultan la consecución de la igualdad de género

La discriminación por motivos de género está profundamente arraigada en nuestras sociedades y hasta en nuestras mentes. Las disparidades de género que resultan de ellas se ven magnificadas aún más por un mundo profundamente desigual. 

En los últimos años ha surgido una serie de factores que complican la situación, como las presiones derivadas de la pandemia de COVID-19, las crisis económicas, los conflictos y la emergencia climática; todos ellos se entrecruzan con un creciente retroceso de la igualdad de género y un debate político fuertemente polarizado. 

Ha crecido el número de mujeres que viven en contextos de conflicto y crisis: , una cifra que duplica con creces la registrada en el decenio de 1990. 

El número de mujeres que siguen viviendo en la pobreza continúa siendo excesivo: casi un 10 por ciento de las mujeres y niñas del mundo siguen sumidas en la pobreza extrema con escasas posibilidades de salir de ella. En el escenario climático más desfavorable, otros 158,3 millones de mujeres y niñas podrían verse arrastradas a la pobreza de aquí a 2050. Las mejoras en la reducción de la mortalidad materna, antaño prometedoras, se han estancado, sobre todo en los países y comunidades más pobres y frágiles. 

En 113 países, la jefatura del Estado nunca ha estado ocupada por una mujer: se están produciendo avances en la participación de las mujeres en la esfera política; la proporción de mujeres ha aumentado más del doble a escala mundial, al pasar del 11 al 27 por ciento en la actualidad. Sin embargo, el ritmo del cambio hace que la paridad de género sea todavía un sueño lejano. 

La crisis mundial de violencia contra las mujeres y niñas continúa y muestra escasos indicios de remisiónalrededor de 736 millones de mujeres han sufrido violencia física o sexual a manos de una pareja o violencia sexual por parte de alguien más en algún momento de sus vidas. Las tasas tienden a aumentar durante las crisis, y están surgiendo nuevos tipos de violencia facilitada por las tecnologías digitales. 

Además, las mujeres y niñas continúan enfrentándose a riesgos mucho mayores derivados de la discriminación de género cuando se ven expuestas a otras formas de exclusión, como las que se basan en la discapacidad, la raza, la edad, los ingresos o la orientación sexual. 

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