Sofía Devenir: Cantora de micros, puta e historiadora travesti

Sofía Devenir cantando en la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la UDP. Fotografía: Nicolás Urquiza.

En esta entrevista con Gay Today («Devenir en Sofía: la reivindicación de la identidad», Julio, 2018) que reproducimos para El Soberano, Sofía Devenir habla sobre identidad y del camino para salir de una categorización donde lo travesti es asociado a la prostitución y a lo falso. «Te ponen el lugar de lo verdadero y lo falso, donde la travesti es lo falso, siento, y la trans es lo verdadero”.

Por Nicolás Urquiza

Sofía Devenir tiene 25 años, vive con sus amigas, canta en las micros algunas tardes que lo necesita y escribe diversas publicaciones desde su posición de historiadora travesti. En esta entrevista explica su feminismo monstruoso, la problemática de la identidad y cómo se ha tendido a categorizar  e higienizar a las personas bajo ciertos regímenes heteronormativos.

¿Quién es Sofía Devenir?

Podría dar un montón de vueltas con temas de la identidad estratégica, como hasta qué punto definirte, hasta qué punto generar una imagen de lo que eres tú. ¿Qué es lo que eres? Esa pregunta en muchos momentos me genera desconfianza, pero también en términos estratégicos me reivindico como travesti, me reivindico como monstruo en términos de que considero que finalmente mi cuerpo, mi corporalidad, mi forma de entender el mundo y de expresarme y percibirme no cuadra con lo que debería según la norma.  Esta norma heterosexual principalmente, que es una de las que tenemos más identificada, la que nos hace más daño, ya que es una forma de entender el mundo, de leer el mundo en binario: en bueno o malo.

“Intentar ver el travestismo desde esta reivindicación latinoamericana también como un modo de salir de esta categorización, porque el lugar de la travesti lo ponen en este lugar de la prostitución, pero también te ponen el lugar de lo verdadero y lo falso, donde la travesti es lo falso, siento, y la trans es lo verdadero”

¿Por qué decidiste estudiar historia?

Tuve muchos intereses, especialmente en el área de humanidades, por intentar entenderme a mí misma y empezar a hablar de esto que me sucede que se ve como algo muy personal, pero es colectivo. Responde a un deseo colectivo de que, tal vez, no cumples con ciertos roles, entonces ¿qué es lo que se me había impuesto a mí como hombre ser? Frente a eso mi refugio fue en las ciencias sociales. Consideré que en algún momento me podrían dar herramientas para ir deconstruyéndome, pero también para transformarme. Tener un entendimiento a una temporalidad más grande de lo que sucede, de lo que muchas veces pasa, por ejemplo que la política trans se basa mucho en la desmemoria, hay una serie de memorias que son ocultadas por cierta política trans y eso es porque para poder construir la imagen de la chica trans, tienen que quitarle todo el tema de la prostitución, tienen que quitarle la historia de la marginalidad.

No creo que sea tan simple como hacer historia y armar un libro; hacer una historia positivista, que atroz. Me concibo más bien ensayísticamente, ciertas reflexiones que den ideas a estructuras de cómo interpretar nuestra realidad”

¿Cómo ves la escena travesti actual en Chile?

Lo que nosotras vemos es que de algún modo u otro está esta escena trans que es más higiénica, pero también estamos nosotras. Siguen existiendo las compañeras que se prostituyen, siguen existiendo las compañeras que se inyectan silicona porque es muy caro hacerse una operación de tetas, entonces terminan accediendo a esta situación en función de que es la única posibilidad de tener el cuerpo que tú deberías tener, entonces es medio complicado, porque en muchos momentos se entiende que esta política trans en realidad está reivindicando este género binario. La misma ley de identidad de género, hasta cierto punto, es sumamente binaria. Esto es como el país islámico, o erís cola y te morís o te hacís choro.

¿Qué mensaje les darías a los jóvenes pertenecientes a las disidencias sexuales que te leen?

A una que ya tiene más tiempo reflexionando una serie de cosas le complica un poco esta cuestión de que diversidad y disidencia pareciera ser una misma cosa. Creo que hace mucho tiempo las personas que nos anunciamos como disidentes sexuales, nunca lo hemos pensado ligado a esta política de la diversidad del Movilh y en muchos momentos se ha ocupado como sinónimo, como si fuera el mismo lugar de hablar, anulando esta idea de la clase. Esto ha tenido una serie de efectos porque han institucionalizado un concepto de disidencia que en realidad nunca debería haber sido institucionalizado.

¿En qué sentido institucionalizado?

Yo creo que la disidencia sexual se plantea desde evadir la institución. No ser parte de esa institución ni de esa homosexualidad de Estado nacionalista ni de ese homonacionalismo; sino que desde esta reivindicación de las cuerpas normales, de las cuerpas monstruosas, de estos espacios de autogestión y de amistades políticas.

Existen estas bases y estas matrices de pensamiento que son finalmente las que nos llevan a que el régimen heterosexual sea lo que domine, por eso tienes colas que son heterosexuales, igual de heterosexuales que el resto porque, finalmente, reproducen las relaciones de poder”

La micro como escenario de denuncias

¿Cuál es tu intención detrás de tus presentaciones en la micro?

Tiene que ver con sobrevivir, pero también una sabe que somos cuerpos que no somos vistos, que quieren pasar piola o que se ven mucho desde el tema del show y no desde un contenido político. Todo eso tiene que ver con instalar una idea política, nosotras en la presentación lo relacionamos con el colonialismo. Incluso las palabras que se ocupan son palabras que la gente usa porque yo les diría “la heterosexualidad es un régimen político”, pero de repente decir machista, patriarcal y femicida va a abrir la posibilidad de que alguien junte estas ideas de la normalidad con el patriarcado que sufren las mujeres día a día, que son distintos tipos de corporalidad y que yo no vivo lo mismo que una mujer”.

¿Por qué cantar en la micro?

Me gusta la micro, es un espacio sumamente popular, interesante y conflictivo. En muchos momentos salen evangélicos a decir cosas, en otros la misma gente es la que calla a los evangélicos y, en muchos también, los evangélicos ganan. En algunos momentos la gente decide, arbitrariamente, discriminarte, ya sea por cantar o porque el otro cantor de micro que pasa antes que tú pensó que tú no estabas cantando porque no tienes pinta de andar cantando.

Feminismo monstruoso

¿A qué te refieres con feminismo monstruoso?

Nació en un momento donde, en articulación con otras feministas y otras coordinadoras feministas, se planteaba esta idea de que había que higienizar cosas. Por ejemplo, para el día de la mujer se hacía un comunicado, pero se discutía hasta si había que poner puta primero que temporera. ¿Por qué no le ponemos trabajadora sexual para que suene más bonito? Entonces, por un lado era una interpelación a las feministas heterosexuales, pero también estaba la interpelación a lo trans, a los transhigiénico y también entender que el lugar de la monstruosidad no es solamente la modificación del cuerpo, sino que tiene que ver con una estrategia de vida o con una forma de vida.

“Finalmente una es monstruosa  porque una decide dejar de estar en ese clóset”

Para saber más revisa este video de la performance de Sofía Devenir: «Por un feminismo monstruoso«.