A pesar de las profundas divisiones entre el bando pro democrático y el estamento militar realista, hubo un amplio consenso en el país a favor de la ley.
Después de más de una década de esfuerzos de activistas y políticos, además de anteriores borradores que no llegaron al Parlamento, se dio la tercera y última lectura del proyecto de ley que fue aceptado hoy por el Senado con una abrumadora mayoría (130 votos a favor, 4 en contra y 18 abstenciones), lo que se suma al respaldo que obtuvo en marzo en la Cámara de Representantes.
La ley será enviada al gabinete de Gobierno y posteriormente será firmada por Maha Vajiralongkorn, rey de Tailandia.
Si supera una serie de trámites formales entrará en vigor 120 días después de su publicación en la gaceta real, por lo tanto, las primeras bodas podrían celebrarse en octubre.
La medida fue calificada como un «avance monumental» por los defensores del colectivo LGBTQ+. «Esto subrayaría el liderazgo de Tailandia en la región en la promoción de los derechos humanos y la igualdad de género», declaró la Comisión de la Sociedad Civil para la Igualdad Matrimonial, activistas y parejas LGBTIQ+.
Tailandia ya había aprobado en 2015 la Ley de Igualdad de Género, dirigida a ofrecer protección jurídica frente a la discriminación basada en la orientación sexual, la identidad y expresión de género y las características sexuales. Sin embargo, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer ha planteado motivos de preocupación al gobierno tailandés respecto a esta ley, ya que contiene una disposición que prevé exenciones de la prohibición de la discriminación de género basadas en principios religiosos o en la seguridad nacional.
En el informe “Mostrarnos tal como somos es demasiado peligroso”, publicado en mayo de 2024, Amnistía Internacional concluye que defensores y defensoras LGBTI de los derechos humanos en Tailandia son objeto de vigilancia digital selectiva y ciberacoso debido a su activismo en defensa de los derechos humanos. Muchos padecen graves secuelas psicológicas y sufren un efecto inhibidor que los ha llevado a reducir o abandonar su activismo.



