Elsoberano.org conversó con Amarilis Horta, directora de la agencia ciudadana Bicicultura, durante una nueva jornada de convivencia vial entre ciclistas y conductores de buses, en el marco del programa “Compartir para Convivir” que impulsa Bicicultura en alianza con Buses Vule, con el apoyo creciente de instituciones públicas y empresas.


La jornada se realizó en el espacio seguro y sin autos que ofrece el domingo por la mañana en avenida Andrés Bello la Fundación CicloRecreoVía, y consistió en demostrar a los ciclistas participantes que en los ángulos muertos o puntos ciegos de un bus se pueden ocultar de la visión del conductor casi un centenar
de personas en bicicleta u otros ciclos.

¿Qué se consigue con hacer estos estos encuentros ciudadanos?
Hasta ahora habíamos trabajado solamente con conductores de buses Vule, en la idea de diseñar una capacitación centrada en los problemas reales, que posibilite un autoaprendizaje significativo, buscando cambiar la percepción que tenían los conductores de los ciclistas, porque para ellos los ciclistas somos unos arriesgados que no respetamos nuestras propias vidas. 

¿Algo así como unos inconscientes?
Sí. Se creen de goma. Ese tipo de expresiones, y otro tanto por el lado de los ciclistas, que los conductores de buses son unos prepotentes y abusivos. Ante esto nos propusimos armar grupos de conductores y de ciclistas y hacerlos por primera vez conversar, dialogar. Desarrollamos procesos de diálogo, con los mismos grupos, durante varios meses, aplicando la metodología de la Fundación Nansen de Noruega para la transformación pacífica de conflictos. En este espacio podían decirse las cosas sinceramente, a la cara, francamente y contestarse unos con otros por qué hacen lo que hacen en el espacio de la calle.  

¿Qué tipo de diálogos se producían?
Por ejemplo, los ciclistas decían ‘me está viendo que voy al lado y me tira el bus encima’, y entonces el conductor explicaba las limitaciones que ellos tienen para poder ver y que son muy reales; no es que quieran tirarle el bus encima a ese ciclista, sino que efectivamente no lo ven. Sobre esta base de información y registro -encuestas, entrevistas de profundidad, ciclo de encuentros de
diálogo y jornadas de intercambio de roles entre conductores y ciclistas- es que hemos podido identificar las situaciones críticas y comenzar a producir material didáctico para capacitar a los conductores.
Por otro lado, veíamos que era indispensable transmitir también a los ciclistas, masivamente, los descubrimientos que habíamos hecho. Entonces creamos esta serie de eventos dirigidos al público ciclista en los cuales les mostramos las dos situaciones más críticas que hemos detectado: los puntos ciegos de los buses, en los que asombrosamente pueden desaparecer entre 80 y 100 personas de
la visión de los de los conductores; y el efecto Venturi: la succión que produce el bus expulsando y luego atrayendo bajo sus ruedas al ciclista que sobrepasa.

¿Son estas medidas suficientes para promocionar una convivencia vial?
Son avances, porque estos ciclos de encuentros permiten llevar conocimiento experiencial a participantes y observadores muy diversos, que luego transmitirán lo vivido, porque permiten la participación de autoridades, tomadores de decisiones y de un componente clave, los medios, capaces de multiplicar y masificar a los receptores. Otro aporte de estos encuentros es que permiten
ensayar una forma de trabajo en red, de trabajo colaborativo coordinado y articulado, entre entidades públicas, empresas y organizaciones sociales vinculadas en este caso a la movilidad y el transporte, a la seguridad vial, facilitado y articulado por una organización ciudadana autónoma, sin fines de lucro, como Bicicultura, que cumple un rol de agencia, de oficina gestora-
impulsora. El éxito de estos encuentros nos permite afianzar alianzas y enfrentar desafíos mayores. Vemos que hay una mayor maduración y conciencia de la necesidad de un cambio estructural en la forma en que nos movilizamos. El espacio vial es hoy el espacio menos democrático, más desigualmente distribuido y más injusto de nuestra vida en común.

Y violento
En el tránsito se está dando una manifestación de la violencia sin precedentes. Las formas de control y fiscalización de la normativa de tránsito son absolutamente insuficientes. Con la cantidad actual de gente y vehículos, necesitamos urgentemente pasar como país de la fiscalización de carabineros de tránsito a la fiscalización automatizada. Actualmente se encuentra en su etapa final de tramitación en el Congreso el proyecto de Ley que crea un Centro
Automatizado de Tratamiento de Infracciones, por sus siglas CATI, que va a permitir por fin un control automatizado y efectivo de la velocidad y de toda una serie de normas de tránsito que no están siendo cumplidas y que son responsables del profundo temor que impide a tantos caminar y pedalear en nuestras ciudades.


Desde la calle a generar políticas públicas
Bicicultura es una organización ciudadana sin fines de lucro (OSFL), fundada en 2006, no subvencionada, autónoma y autosustentada, con sede en la comuna de Ñuñoa, especializada en movilidad sustentable, que trabaja desde hace 16 años en Chile y que cuenta con estructura, equipo profesional, alianzas, redes y vasta experiencia de trabajo con el sector público, privado y social. 

Participan en distintos consejos ciudadanos como COSOC Nacional de Transportes, COSOC del SERNAC, Mesa Ciudadana del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano CNDU, Consejo Ciudadano del BID, son organismo asesor de la red nacional de departamentos de medioambiente de COLMED, miembros de
redes internacionales Global Alliance of NGOs for Road Safety, de seguridad vial y de ACA Chile, Alianza para la Acción Climática. Además, son miembros fundadores y articuladores de redes: (RNCV) Red Nacional de Convivencia Vial, y del Acuerdo por la Movilidad a Energía Humana, AMEH.

Uno de sus propósitos es el de instalar la movilidad a energía humana como un derecho, “lo que quiere decir que el Estado debe garantizar condiciones de seguridad vial tales, que cualquier persona pueda irse de forma protegida y segura a pie y en cualquier tipo de CICLO a cualquier punto del país”. Por esta
razón, es que Amarilis Horta ha estado empujando diversas medidas para que se garanticen estas condiciones.


Ustedes fueron los propulsores de bajar la velocidad en las ciudades chilenas a 50 km
Esta es una lucha que viene de antes que Bicicultura. Nosotros, junto a numerosas organizaciones, nos tomamos en serio el desafío de pacificar, de calmar las ciudades: por erradicar la violencia y lograr ciudades más vivibles. Aquellas en donde los niños puedan salir a jugar; ciudades donde los adultos mayores puedan disfrutar el espacio público.  Tomamos la posta y fundamos esta suerte de agencia ciudadana con la función no siempre comprendida de aunar y articular voluntades de todos los actores comprometidos con la convivencia vial. Al sector público, a las empresas, a la academia, sociedad civil y medios de comunicación con la misión de pacificar el tránsito y promover la
movilidad sustentable, a energía humana.


Es una verdadera tarea titánica
El del tránsito es un sistema social altamente complejo, su transformación solo puede ser producto de un proceso gradual, participativo y consensuado. Desde el 2006 que trabajamos guiados por un Mapa de Acción Común co-construido con el método de la Innovación Participativa del Dr. Alfredo Del Valle. Los avances casi siempre son más lentos de lo deseado o esperado, pero son innegables. Proyectamos continuar esta experiencia de diálogo hacia todas las empresas del transporte público, primero de la Región Metropolitana, para luego hacerlo también en todo el país. Un Compartir para Convivir 2, que se enfocará en construir colectivamente, en base a los resultados del estudio previo y a los
conocimientos naturales de todos los participantes, una suerte de protocolo de buena y segura convivencia para ciclistas y peatones, que nos permita levantar entre todos un Acuerdo entre Ciclistas y Conductores de Buses, un documento que podamos promover ampliamente y buscar la adhesión y firma del mayor número posible de ciclistas y conductores, asegurando así que esas personas conozcan, compartan y hagan suyo estos compromisos.
Desarrollar alianzas con y entre las organizaciones de ciclistas, los sindicatos de conductores de bus, la gente de los delivery, los taxistas de los colectivos, en fin. Toda la gente que se mueve diariamente en el tránsito. Es tarea titánica como dices, pero es abordable.


¿Abordable? 
La experiencia internacional lo prueba, claro que es abordable. Y la gravedad lo exige. Cada vez somos más quienes nos damos cuenta y entendemos que esta situación es insostenible. No podemos tener 2.000 muertos al año, y la mayor parte de gente joven. ¡Se están muriendo nuestros jóvenes! Es brutal lo que
sucede, pero como sociedad aún no le damos la importancia que reviste. La seguridad ciudadana se entiende hoy muy limitadamente, como la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado. Pero no estamos tratando un aspecto que es gravísimo y mucho más letal, que es la cantidad de gente que muere o que queda incapacitada. La gran cantidad de familias que quedan destruidas, las pérdidas económicas que nuestro país tiene como producto del tránsito son impresionantes y esto debe parar. 


¿Cómo ordenar este verdadero caos?
La aprobación del proyecto CATI, poder fiscalizar de manera efectiva es un elemento clave. Concordar con todos los actores representativos una estrategia común y consensuada también. Y para avanzar hacia allá, elaborar un protocolo de comportamiento en el tránsito, comenzando por los dos polos extremos, conductores de buses y ciclistas, uno que construyamos y suscribamos todos, de todos. Luego viene el reto de difundirlo, promoverlo por todas partes. Con la implementación de la fiscalización automatizada cobrarán más sentido que nunca los programas comunales de calmado de tránsito, hasta lograr que todas las calles vecinales, todas las calles que no sean ejes estructurales sean de velocidad máxima 30, como en gran parte de Europa, que los entornos de escuelas, de hospitales, de lugares de mucha afluencia de público, centros comerciales, recreativos, culturales, se transformen en Zona 20. Así se va avanzando hacia ciudades más vivibles, más democráticas y felices, más seguras e inclusivas, más activas, sanas y sustentables.

Construir una ciudad más humana
Necesitamos poblar nuestros espacios públicos de gente que se atreva a salir y que no se sienta amenazada, no se sienta amedrentada. En eso estamos, articulando una salida común.

El próximo Domingo 29 se realizará otro encuentro ciudadadno

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