La Convención Constitucional busca reformar aquellos aspectos de la actual Carta Magna que ya están obsoletos para la actual sociedad chilena. El deterioro del medioambiente es uno de los conflictos que, según el activista Sebastián Benfeld y la directora de Terram, Flavia Liberona, el Estado debe resolver decretando en la constitución la conservación de la naturaleza y el resguardo de los espacios naturales.  

¿Cuál es la importancia de instalar la discusión sobre la preservación ecológica en la nueva constitución chilena? Sebastián Benfeld, joven activista por los DD.HH. y el medio ambiente, quien afirma que efectivamente la discusión sobre la ecología no puede ser un valor agregado en la nueva constitución, sino que debe estar en el centro, ser su eje transversal. “La actual constitución entiende al medio ambiente como un bien de consumo que se puede comprar y vender en el mercado», sostiene.

Benfeld vive en la Región de Valparaíso de Chile. Explica que en su localidad hay sequía y lo poco de agua que queda se utiliza para las empresas productoras. Pero el activista ve en la Convención Constituyente un futuro esperanzador. “El proceso constituyente marca un precedente muy importante en la historia del país y que nos va a permitir escribir una construcción ecológica”, señaló.

Actualmente, según Benfeld, el actual gobierno de Sebastián Piñera persiste en entender el medioambiente como un recurso natural que se debe explotar para el desarrollo del país. Es por esto que la protección del medioambiente debe estar integrada a los valores que nos regirán como sociedad.

Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram, afirma que en la constitución vigente se establece que es deber del Estado tutelar la preservación de la naturaleza, lo cual  ha sido escasamente implementado. “Han pasado mas de 40 años desde que se elaboró aquella Constitución, los tiempos han cambiado y en la actualidad los problemas relacionados con el daño al medio ambiente y/o a los ecosistemas naturales son evidentes, a lo que se suma la crisis climática”, indica.

Es por esto que desde Terram argumentan que se debe establecer una nueva relación entre sociedad y naturaleza. Esto quiere decir que en su articulado se debe instalar de mejor forma el deber del Estado de conservar la naturaleza y el deber de los habitantes del país a resguardar espacios naturales. “En estos tiempos es urgente detener la degradación de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad. Si no lo hacemos, solo estamos dañándonos a nosotros mismos. Debemos ser capaces de cambiar la forma en que hacemos las cosas y la naturaleza debe tener un rol central», comenta Liberona.

La directora de Terram enfatiza en que el Estado de Chile, y sus distintos gobiernos, han sido desastrosos en la administración y gestión del agua, pues más allá de la discusión sobre derechos de agua, existen numerosos informes donde se da cuenta de la dispersión de instituciones públicas que tienen competencia en el tema, por tanto, intentar reunir todas las facultades en un servicio público que le de relevancia al tema es muy importante.

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