*A continuación, una entrevista publicada en la plataforma www.chilemejorsintlc.cl con la convencional Valentina Miranda, en una semana en la que pudimos conocer el aterrador informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático y la aprobación de la Comisión Ambiental de Coquimbo del judicializado y desastroso proyecto minera Dominga, de Andes Iron.

Durante una sesión de la Convención aprovechó su turno para dar a conocer las razones por las que el TPP-11 no debe ser aprobado por el Congreso de Chile.

Valentina Miranda es constituyente por el distrito 8 y es la convencional más joven de este proceso, sin embargo ya tiene experiencia en los movimientos sociales y políticos por su militancia en el Partido Comunista y su trabajo como vocera de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones).

Cree fuertemente que la convención constitucional es un proceso histórico, en el que las exigencias de la  ciudadanía deben ser atendidas y que “en la futura Constitución, la soberanía debe radicar en el pueblo, reconociéndole su supremacía para orientar la convivencia”

Asimismo su programa sostiene que “el neoliberalismo vigente en Chile, consagrado como única forma de desarrollo en la Constitución actualmente vigente, ha creado una tremenda desigualdad”. En consecuencia a sus propuestas, Valentina durante una sesión de la Convención manifestó su rechazo a la aprobación del TPP-11 debido a los grandes daños a la soberanía popular, Derechos Humanos, laborales y al medioambiente. 

¿Cómo podría afectar la soberanía de la Convención la ratificación del TPP-11?
-La Ley que permite el proceso constituyente nos amarra a los Tratados de Libre Comercio, nos dicen que la nueva Constitución no tiene que tocar los tratados aprobados. Entonces, la aprobación del TPP-11 pondría en riesgo la soberanía de la convención porque nosotras entendemos que mientras la Convención esté funcionando, los otros poderes del Estado, en este caso el poder legislativo, no deberían empujar y aprobar ningún otro tratado de libre comercio.
Su aprobación complejizaría absolutamente el panorama político de cuáles son los temas que nosotros podemos abordar constitucionalmente y amarra todos aquellos temas controversiales como el de las pensiones. Si se aprobara lograría quitarle legitimidad a este proceso y soberanía al pueblo de Chile para decidir su futuro, además permitiría que los empresarios puedan pautear la discusión del contenido constitucional y no permitir el avance en derechos sociales.

¿Es posible cambiar esta ley que no permite “tocar” los Tratados de Libre Comercio en la Convención? 
-Creo que respecto al TPP-11, particularmente, la gente tiene conocimientos, si bien no como quisiéramos, pero sí hay un conocimiento y hay un rechazo general a este tratado y finalmente aquí lo que se necesita para que la Convención pueda correr el cerco de esta ley es, precisamente, la presión social. Ya se le ha puesto suma urgencia más de ocho veces y eso es una señal también de apresurar la aprobación de este tratado antes que la Convención termine de sesionar. Creo que sería necesario que la Convención tomará una posición al respecto de qué va a ocurrir con los Tratados de Libre Comercio durante el tiempo de sesión, cosa de exigir a los poderes que no legislen mientras se esté redactando la nueva Constitución.

¿Crees que a través de las reglas de estos Tratados de Libre Comercio se pueden elevar los estándares de protección ambiental?

Valentina Miranda, convencional (Foto Chile Mejor sin TLC)

-Yo creo que las transnacionales y los empresarios chilenos  son unos estúpidos, porque son extractivistas a más no poder y no se dan cuenta que de aquí a 50 años más sus industrias se van a quedar sin recursos y sin trabajadores, porque la calidad de vida va reduciéndose por lo mismo. Desde mi punto de vista, re difícil que podamos establecer métodos de producción económica en Chile con una mirada ambientalista y lógica territorial, porque (los empresarios) no ven más allá de su avaricia, riqueza y bolsillo y finalmente prefieren explotar en vez de cuidar esos recursos y poder proyectarse a una larga data de tiempo y también mantener la paz social.

¿Cuál crees que debería ser la relevancia de la opinión de las comunidades en torno a la instalación de proyectos extractivistas en los territorios?
-Yo creo que la gente de estos territorios tienen autonomía y soberanía para decidir sobre sus propios territorios. Chile durante mucho tiempo ha reproducido la política de que el empresario llega y nadie cuestiona lo que va a instalar y así se van generando zonas de sacrificio, que lamentablemente no solo afectan a los trabajadores que atienden a estas mismas empresas, si no que también a los habitantes de ese espacio. Yo creo que hoy la gente tiene el poder y el proceso político histórico que estamos viviendo le da a la gente el poder  de tomar su territorio como un espacio legítimo de organización. Frente a este tipo de proyectos que atentan contra nuestra soberanía y territorios tenemos todo el derecho a protestar y exigir lo que nos corresponde. 

¿Qué te parece que los nuevos Tratados de Libre Comercio así como el TPP incluyan un capítulo de género?
-Bueno, el patriarcado y el capitalismo son mejores amigos, el capitalismo permite perpetuar el patriarcado y viceversa. Efectivamente, hoy el capitalismo se ha dado cuenta que el uso del discurso del género, que está profundamente ligado a la lucha de la mujer trabajadora, ha permitido usar estos movimientos políticos para poder instalarse como algo bonito, cuando en verdad la desigualdad entre hombres y mujeres sigue existiendo independiente si ellos generan pega. La estrategia política tiene que ver con la coyuntura que estamos viviendo a nivel internacional y van enganchando a la gente con estos temas de género que a estas alturas, yo creo que ya está muy manoseado por el capitalismo. 

En relación a Tratados internacionales, ¿cómo se puede explicar la importancia de respetar tratados de DDHH, por ejemplo, a diferencia de respetar los amarres de los TLCs?
-Claro, no todos los Tratados Internacionales son malos, tenemos la Convención Internacional de los Derechos de niños y adolescentes, la Declaración Universal de los  Derechos Humanos, está Escazú que Chile no se compromete. Yo creo que lo que debería hacerse, y se debió hacer desde un principio, es que la convención hubiera podido discutir qué tratados continuaban y cuáles no, en términos de lo que implican, así avanzar en entender cuáles son los tratados internacionales que le dan un bienestar político soberano con enfoque de DDHH a las nuevas políticas que estamos construyendo en la nueva Constitución y renegar de todos aquellos que se contradicen con este nuevo Chile que se quiere construir.

El Soberano

La plataforma de los movimientos y organizaciones ciudadanas de Chile.

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