Lu Ortiz*
Vita-Activa.org

Los acontecimientos en los que la sociedad civil se enfrenta a
decisiones gubernamentales explotadoras o extractivistas en Chile
, y
en el resto de la región, activan y reactivan viejas heridas para las
personas que trabajamos en medios, comunicación, activismo, defensa de
derechos humanos y movilizaciones ciudadanas.

En lenguaje técnico se le llama estrés post-traumático, no obstante en
el lenguaje de la calle, de la redacción, de las cafeterías y los
autobuses es ese miedo viejo, ese dolor y angustia del pasado que
regresa cuando presenciamos eventos del presente
. El amargo en la
boca, el insomnio sin razones, los recuerdos, los sonidos.

Esta no pretende ser una guía sino un glosario de consejos para
abordar lo que sentimos y pensamos mientras que estamos en la calle
cubriendo las protestas, preparando la mochila con pañuelos y vinagre,
tomando café frío en las madrugadas mirando para afuera.

1. Lo que sientes es real. La memoria muscular y corporal es el legado
más antiguo y más fidedigno de nuestro paso por el mundo. El miedo se
alberga en las células, en el cabello y en los recuerdos que pasan de
generación en generación.


2. Nombra tu miedo. Ponerle palabras a lo que sentimos es importante,
lo vuelve manejable, lo atrapa en una hoja de papel, en una
conversación con un colega, una amiga.

3. Recuerda y aprende de lo que pasó en el pasado. Es importante
recordar que la memoria es el receptáculo de las estrategias que las
personas que nos antecedieron guardan para que enfrentemos el
presente.

4. Planea lo que puedas planear. Por ejemplo planea los momentos en
los que vas a descansar, comer, pasar tiempo con quienes amas.
Planéalo religiosamente, esto sirve más cuando trabajas en equipo,
respeta los turnos. Si trabajas de forma independiente o sola pon
límites a las horas de entrega, de servicio o de colaboraciones.

5. Mueve tu cuerpo. Sentado en una silla, caminando por la calle, en
el suelo, en la calle mueve tu cuerpo, agita tus brazos y piernas. El
miedo y el estrés tienden a congelar los músculos. Por eso los
movimientos repentinos después duelen o lastiman.

6. Busca momentos de descanso. Medita, canta, escucha música, mira
imágenes de naturaleza, sal afuera si puedes. Deja el trabajo o la
situación en la que te encuentres por unos minutos.

7. Escucha a las demás personas. Es importante pensar en la labor
importante que tiene la palabra y la escucha activa. Intenta no juzgar
y acompañar. Recuerda hacerlo solamente cuanto te sientas bien y
seguro.

8. Intenta identificar aquellas circunstancias que son desencadenantes
para ti.
El trauma secundario (vicarious trauma) es real y se
relaciona con el estrés que sentimos cuando alguien más está estresado
o sufriendo frente a nosotros. Es responsable y realista pedir una
pausa o pedir un relevo cuando la situación desencadena reacciones muy
fuertes en nosotros.

9. Confía en tu comunidad y en dividirse las tareas de cuidado. El
peso del estrés aumenta para las personas que cuidan de otros.

10. “Cuidar de mi misma no es egoísmo, es supervivencia y es también
una declaración política de guerra”
. Dejemos que las palabras de Audre
Lorde
suenen y resuenen. Que mientras hagamos nuestro trabajo y
busquemos soluciones pacíficas para los conflictos que nos rodean,
podamos invocar el amor, la solidaridad y la no violencia para
nosotras mismas y quienes nos rodean.

Si necesitas primeros auxilios psicológicos o apoyo frente a
violencias en línea estamos siempre disponibles. Vita Activa es una
línea de ayuda gratuita, confidencial y anónima.
Usa Signal, Telegram
o WhatsApp +52155-8171-1117

Dedicado a mi sobrina Alia y a las hijas de Anita, nuestras semillas.

@LuOrtiz

Luisa Ortiz Pérez es cofundadora de Vita-Activa.org y CEO/fundadora de NVAlabs.org. Capacita a periodistas, activistas y agentes de cambio sobre cómo utilizar las tecnologías digitales de forma segura y eficaz desde 2003. Tiene un doctorado en ideología y análisis del discurso de la Universidad de Essex.

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