Algunos simplemente no dieron la talla cuando más se esperaba de ellos. Y en esta lista de ElSoberano.org, mucho más larga que aquella referida a los que estuvieron más o menos a la altura, pusimos a varias figuras que parecen ser más parte del mundo que se niega a morir que del mundo que pugna por nacer.

(Si lo tuyo es la mirada optimista, te invitamos a ver nuestra lista -también del periodista y escritor Roberto Bruna- de los que sí han dado la talla durante la crisis en Chile que incluye a dirigentes sociales, activistas, alcaldes, un ministro y hasta a un puñado de políticos de derecha…)

Los milicos

Inicio del toque de queda durante las protestas en Santiago. Fotografía: Felipe y Jairo Castilla, bajo Licencia Creative Commons.

Todos están hasta más arriba del… tú sabes. A excepción de la FACh, que ha librado piola, el Ejército y la Armada salieron muy mal parados en este culebrón. Igual alcanzaron a arrancar cuando la cosa se ponía peor, y se dieron cuenta de que el defraudador y el señor cabeza de chancho no irían a visitarlos a Punta Peuco para dejarles unos puchitos.

José Antonio Kast

¿Alguien sabe en qué anda? ¿Alguien sabe dónde anda? Ni su patético rebaño (compuesto por una tropa de célibes involuntarios, patitos malos y fisiculturistas con eyaculación precoz) tiene idea dónde está. Se vio tan mal que ni salió de la casa. Simplemente se fondeó.

Tuvo su momento cuando empezó a acercarse a los chalecos amarillos, pero la mayoría no le metió fichas. Encima apareció el guatón psicópata y seboso de John Cobin para sepultar la popularidad de semejante patota.

Su falta de tacto, algo demostrable en los desatinados cruces con Charles Aránguiz y Marcelo Barticciotto, demostró que un eventual gobierno suyo sería la perdición más absoluta. Chile pasaría a la historia como el más desopilante caso de suicidio colectivo. José Antonio Kast no es sólo José Antonio Kast, sino que representa a todo ese galería de imbéciles integrada por personajes como Tere Marinovic, el guatón Melnick y los hermanos Káiser. O sea, puros giles. Que nadie les patee la jaula, por favor.

Carabineros

Abuso de poder. Fotografía: Rocío Mantis, bajo licencia Creative Commons.

Nadie sabe cómo recomponer confianzas y afectos con una institución que ha demostrado semejante nivel de podredumbre. Es una fuerza corrupta, incompetente y violenta. La policía uniformada venía mal mucho antes del Pacogate. Carabineros es de esas instituciones que habrá que reestructurar de principio a fin.

Incluso debemos discutir si debe seguir existiendo o, en su defecto, limitar su jurisdicción frente a la sociedad civil, pues parecen no comprender, merced a su formación militar, que las sociedades humanas son siempre más complejas que un simple regimiento. Podría seguir el camino de la Guardia Civil, policía militarizada española, hoy con jurisdicción restringida a las instituciones públicas, pueblos y carreteras. Sólo en casos de gravedad asumen la jefatura sobre las policías locales de las grandes urbes.

Hay que ver. Pero ojo: hay que verlo, y en serio, porque es imposible que un paco pueda ser invitado a una escuela para hablarle a los niños chicos después de todo lo que ha ocurrido. Una institución al borde del colapso, igual que Piñera. Se ve difícil recuperar una marca tan devaluada.

Cristián Larroulet

Jugoso. El jugo corre por sus venas, sale por sus poros. Sus vicios y defectos son tantos que los adjetivos llegan en tropel a la cabeza: fanático, dogmático, ortodoxo, tontorrón… Más de uno destaca su simpatía, pero aclaran al mismo tiempo: «Cuidado, que es maricón sonriente».

Ha demostrado estar en el lote de los que no saben para dónde va la micro. Pero hay que reconocer que la culpa no es toda de este «pensador» que «investiga» en eso que llaman «Centro de Estudios Libertad y Subdesa…» ¡Perdón!: Libertad y Desarrollo, quería decir.

En su defensa podemos decir que más culpa tiene el bobo que le cree las tonteras a Larroulet. Representa a lo más retorcido del «Chicago-gremialismo» enquistado en el Ejecutivo.

La UDI

La UDI es la UDI. Su única misión y sentido en esta vida es, fue y será la defensa del privilegio de clase y la concentración de la riqueza. No le podemos pedir más. Sí podemos soñar y pedir por ver sepultado el mundo distópico al que nos invitó a vivir en los últimos 40 años.

El partido más corrupto de la historia de Chile, integrado por algunos de los personajes más chocantes y sibilinos de la política chilena, pasa por su hora más oscura viendo cómo el legado de Jaime Guzmán comienza a entrar en el basurero de la historia. El diputado Jaime Bellolio alcanzó a zafar.

Los medios de comunicación tradicionales (especialmente la TV)

Demuestran que son el síntoma de una enfermedad mayor. Son parte de ese Chile que se niega a morir. El extravío es tal que echan a los panelistas más incisivos de sus matinales y siguen invitando al Gutenberg Martínez y la Soledad Alvear. ¿A quién le importa lo que opinen esos dos?

El Partido Comunista

Cuesta entender cómo los comunistas terminaron excluyéndose del acuerdo parlamentario. No sólo se excluyeron del acuerdo, lo que es respetable; encima se excluyeron de la discusión, en circunstancias que habrían sido de gran ayuda vigilando la transaca y denunciando los arreglines de bigotes que pudieran surgir. Para eso es mejor estar adentro que afuera. Acusaron el raspacacho porque al rato cacharon que habían metido las patas.

Los ultrones de izquierda

Son aquellos grupos que, imbuidos por el maximalismo, rechazan todo avance por considerarlo siempre insuficiente. Están convencidos de que la movilización puede seguir igual, y no se detienen a pensar qué tan cerca están los pequeños comerciantes de cerrar sus negocios por falta de actividad económica.

El ultrón, reticente al pensamiento estratégico, no atiende más razones que aquellas que emanen de su voluntarismo. Es cierto: una cosa es ser un amarillo bobalicón como todo concertacionista que se acomodó al orden de cosas, pero el ultrón es siempre peligroso. Cada vez que apuestan al todo o nada, terminan con nada. El otro día le fueron a pintar los monos a Beatriz Sánchez.

El Frente Amplio

Era el momento para lucirse, pero al final han hecho ostentación de su falta de oficio, incluso de cierto narcisismo y frivolidad. Más encima empezaron a experimentar un proceso de mitosis que sólo puede afectar sus opciones futuras.

Una cosa es hacer política en un campus universitario y otra es hacer política en el Congreso. Como coalición le falta dorarse un poco (un poco mucho), y no son pocos los que le restan credibilidad en tanto proyecto político de cara a las próximas elecciones. Pero no es problema, muchaches: el resto también anda al tres y al cuatro. Arriba el ánimo.

Evópoli

¿Qué es Evópoli? Ellos dicen que son liberales. Dicen que vienen a modernizar al sector. Dicen muchas cosas, pero en la vida los resultados se miden por hechos y acciones, y no por palabras. Curiosamente el partido, al que muchos llaman «Humópoli», quedó a la derecha de RN, y RN es, como sea, un partido con bancada evangélica.

Los conversos

Eugenio Tironi.

Aunque se empecinen en refrendar la validez a sus tesis, estas siguen sonando disparatadas a oídos de la gente común y corriente. En este lote se encuentran el rector Peña, Tironi, Brunner y todo esa cáfila de acomodados que basan su complacencia en los niveles de felicidad que chilenas y chilenos dicen sentir frente a un encuestador, aun cuando esos mismos encuestados apenas logran llegar a fin de mes y deban endeudarse en el supermercado para parar la olla.

En este grupo hay que meter a todos esos autocomplacientes de la Concertación, partiendo por el mismísimo Ricardo Lagos Escobar.

Opinólogos al servicio de la élite con alambicadas explicaciones del estallido social, defensores de la obra concertacionista y calcetineros de Ricardo Lagos Escobar, esperamos que el tsunami de las últimas semanas se los lleve por delante. Ojalá que esta vez sea para siempre.

Los amigos de Piñera

Cecilia Pérez, Andrés Chadwick, Ubilla… ¿Quién da un peso por ellos? Cecilia Morel, la Primera Dama, también salió mal de esta crisis social con su audio de Whatsapp donde denunciaba la existencia de una invasión alienígena. Demostró no conocer el país que gobierna su marido. Muchachos, muchachas: los saqueadores son personas nacidas y criadas en el país que ustedes construyeron a imagen y semejanza vuestra.

Andrés Allamand

El proceso de momificación del senador RN y antiguo integrante de «La Patrulla Juvenil» se inició al publicar ese opúsculo ordinario llamado «El Desalojo», donde llamaba a echar a patadas a la gente de la Concertación (metafóricamente hablando, aunque literalmente igual hubiera sido bueno… para qué andamos con cosas). Quizás el exrugbista debió morir (de nuevo, metafóricamente hablando) cuando vagaba por el desierto y criticaba a los «poderes fácticos» (partiendo por el empresariado), acaso su mayor aporte al glosario político de Chile.

Ahora le hace guiños al lote más conservador de la derecha negando los alcances del pacto parlamentario por una nueva Constitución. De paso aprovecha de mearle el asado a Desbordes, los hermanos Ossandón y Codina. Encima su figura se asocia inevitablemente con Marcela Cubillos, la ministra de Educación, una activista neoliberal al servicio de una ideología que entiende la educación como un mercado de compraventa de contactos sociales. Forman un binomio terrible como buenos representantes de la oligarquía chilena.

Tampoco es que ha salido a salvar a Piñera. Sabe que se le puede pegar el olor a muerto. Y Andrés tiene la no tan secreta ilusión de ser Presidente. Él cree que sí, pero todos sabemos que tiene menos chances que Heraldo Muñoz y José Miguel Insulza. Con qué ropa, Andrés. Con qué ropa. Nadie te hace doble click.


Sebastián Piñera

Se fue a la B. No tiene asunto. Pesa menos que paquete de cabritas, y probablemente Karol Dance merezca más respeto y admiración. Tan perdido anda el mandatario que, en los últimos días, decidió recluirse en La Moneda, y con ello sólo consiguió aislarse aún más de eso que llamamos «realidad».

Atrapado en el fango de la perplejidad, cada día más paranoico, Sebastián Piñera Echeñique presenta tal grado de desconexión que ya ha pasado a convertirse en un peligro para Chile. Su zafiedad es tan inconmensurable que no demoró en convertir en rebelión lo que empezó como revuelta. Y ahora parece empeñado en convertir la rebelión en revolución, la última fase del estallido, ese proceso que tarda años y deja a millones de personas chapoteando en sangre.

Hasta ahora ha demostrado que sólo sabe ganar plata cagando a la gente. En eso Piñera Echeñique demuestra que no vende humo. En eso es de verdad. En todo lo demás, pero absolutamente todo lo demás, Piñera Echeñique es un vendehumo de primera.

Se tuvo que quitar del medio para que la política asumiera su rol en esta vida, y será como tener una planta (y no precisamente un lindo gomero) en lo que queda de su mandato. Es más: en un régimen parlamentario lo habrían echado cagando hace rato. Piñera Echeñique es como esos jugadores que están al borde del retiro: a todo llega tarde. Lento, pavo, confundido, siempre riñendo con la realidad, ignorante de las necesidades y pulsiones de su pueblo (un pueblo que desprecia). Debemos esperar, de ahora en más, muchas tonteras saliendo de su boca porque necesita hacer ruido y dar señales de vida. Sólo de esa manera podrá hacernos creer que aún sigue entre los vivos y que manda, pero sabemos que duerme maquillado.

Piñera Echeñique nunca supo ubicarse, y seguro pensó que su triunfo en las elecciones fue un deseo popular por reinstaurar el neoliberalismo puro y duro, lo que explica su obsesión por desmontar todo lo avanzado con Bachelet. Lo creyó de verdad. Tatán, la pulenta, te lo digo en buen chileno: a voh no te eligieron porque querían volver a lo de antes; a voh te eligieron porque dijste que que ibai a traer plata a este país. Y la plata no llegó, y ahí está el resultado, Sebastián Piñera Echeñique. Te pasa por vender la pescà. Más encima la gente se enteró de que no pagái tus contribuciones, que te hiciste de una playa en Caburgua… ¡Y más encima llevaste a sus hijos a una gira presidencial a China para hacer negocios..! Les pregunto a ustedes, distinguides lectores: ¿es brillante una persona que se desubica tanto?


En fin. Qué manera de andar perdido Piñera Echeñique. Abundante es la evidencia que nos demuestra que su elección fue un error. Un error garrafal, imperdonable, histórico. El final de su mandato se ve tan lejano, tan cuesta arriba. Pero de algo sí podemos tener certeza: pasará a la historia como el peor Presidente de Chile. Y créanme que la competencia en ese sentido es encarnizada. Por ahora a Piñera Echeñique no le queda más que empezar a repartir plata, ponerse demagógico y apelar a la clásica amnesia popular.

Roberto Bruna (Santiago, 1977) es periodista de profesión y Director de Contenidos de El Soberano. Estudió en un colegio cuyo nombre da exactamente igual y se tituló en una universidad “pública y...

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